
La cabeza del fútbol salvadoreño, vive mirándose el ombligo. Eso hace las ocho (8?) horas laborales del día … nada más.

La culpa la tuvo mi madre, Ai – Nozomi, venerable anciana a quien se le metió en su obstinada cabeza de campesina japonesa, viuda, con seis hijos varones (mis hermanos), que en lugar de sembrar arroz en los pantanos, había que fabricar micro chips en la mesa del comedor.
Timoteo Pampa, sólido, leal, inoxidable y buen amigo como siempre, compone una Ranchera Plus para tratar de consolar a un amigo, originario de su mismo cantón, Piedras Tontas, que está enamorado de un imposible … ahí les va.

Si nos vamos a la parte semántica del asunto, en una de esas vamos a descubrir que todos somos un poco más imbéciles de lo que creíamos…es más reflexionaremos un poco más antes de decirle la palabrita “Imbécil” a alguien, tal vez estemos equivocados.
El enamorado, despechado y abandonado, aquel que entregó su vida por amor y espera en vano el regreso del amor que se fue, el que masculla versos y canciones sin sentido sintiéndolas y entabla pláticas con el cielo falso, mira fotos viejas y se pone a llorar ...