Lanzo una botella al mar
recurso de náufrago
para que llegue donde estás
se acerque a tu orilla
esa que moja tus pies
mientras sueñas
te empeñas
te adueñas
de las múltiples nostalgias …
Para que puedas encontrar
al despertar,
de la vida todo el remedio
todas las curas
las soluciones
paliativos y ungüentos
para todo aquello que te hace llorar ...
Melancolía y caracoles
nocturnos vientos rompecielos
quiero secarte una lágrima
quiero susurrarte un te quiero.
Más si no tengo tus labios
cercanos a mi tiempo
coordenadas y sueños
desesperanza en mi planisferio
teléfono que nunca suena
guitarra compañera vieja ...
Y aún así, como te quiero pequeña…
Lanzo una botella al mar
recurso de náufrago
para que al despertar … vida
puedas encontrar
moluscos, enhorabuenas y mis razones
para susurrar
no importa …
seguimos existiendo
aun te amo…
te sigo queriendo …

Esta es la nonagésimo séptima noche de un universo aproximado de 4000 noches y contando, que las yemas de mis dedos tratan de llegar al puerto de tu piel, en estas madrugadas frías y húmedas, cuando un abrazo es refugio, cuando una caricia abriga y amiga … sin éxito.

Por obra, gracia y dedos cuicos de algún operador del FedEx Field en Washington, Zas ! nos cambiaron la nacionalidad !

Algo así … “Ella Empezó a desnudarse lentamente. Vuelto de espaldas, yo alcanzaba a ver tan sólo su oscuro reflejo en la ventana. Pero escuchaba como una música suave el murmullo que hacían, al liberar su cuerpo, sus prendas de polihexametileno adipamídico”.