

Dejémonos de garabatos y darnos alfalfa a nosotros mismos, el poder del fútbol en estos gloriosos días importa muy poco de la habilidad incipiente del cipote (11 - 12 años) que la viene meneando bien en una escuelita de fùtbol de Izalco, Departamento de Sonsonate ...

El humor, emana mil veces más de la inocencia y la rebusca para tratar de “zafarse” de engorrosas situaciones de nuestros niños, que de la perspicacia de los adultos.

Decía el gran escritor Oscar Wilde “Un buen amigo, es aquel que te clava la puñalada mirándote a los ojos”, George Orwell, solía apostrofar “Vivimos en el mundo de la mentira universal, por lo cual cualquiera que diga la verdad, se convierte de inmediato en un revolucionario”, para rematar el gran dramaturgo español Jardiel Poncela citaba “La objetividad, es el primer paso a la mala educación”.

No no no, todavía no rescriban el libro de records futboleros, más allá de toda la controversia entre la cantidad de partidos jugados por Gerd Muller y los Messi para llegar a los 85 goles el uno en 1972 y 91 goles el otro en el 2012, la cantidad de penales que si pateó Messi y la nula cantidad de goles que pateó Muller, no escriban nada …si no incluyen el nombre de Godfrey Chitalu, gran figura de Zambia que convirtió 107 goles en 1972 (el mismo año del récord de Muller).

Ahora bien, en la búsqueda del lugar perfecto, déjeme decirle que las playas son muy similares a los parques en muchos aspectos. En los funcionales son iguales, en eso no hay diferencias, esas hay que buscarlas en otras cosas. Un aspecto diferenciador entre la playa y el parque es que para poder ir a la playa es necesario un medio de transporte. Para llegar a un parque solo tenemos que caminar un ratito y pedirle a San Pancracio de las Guamas Cargadas que no nos roben en el camino …