
En nuestro país existe una rara calificación que se utiliza para darnos taco de cierta cualidad excepcional que podríamos llamar la “viveza guanaca”, si realmente el término “guanaco” no se nos viniera en caída tan peyorativa desde hace unos 40 años.
Yo tenía 19 años y vivía en un país muy en guerra (el nuestro), cuando en 1982, un grupo de jóvenes empresarios atrevidos anunciaron para diciembre de ese año … vamos a hacer una Teletón y vamos a recaudar … un millón de colones !

Carlos Marx era cualquier cosa menos un proletario, nació en un hogar muy burgués y era amante de la buena mesa, los buenos vinos, y jamás durmió en camas duras sino en colchones blandos …

El Papa Francisco, con toda franqueza, expresó su miedo de que su país natal se convierta en México. Después tuvo que aclarar que no era su intención estigmatizar a los mejicanos, y pedir disculpas, pero todo el mundo sabe de qué habló el Papa. De los narcos …

Yo sé. Todos sabemos, que los pescados grandes son otros. Ya sé que son otros los que llenaron de dólares sucios, con las ventas de anfetaminas, los maletines conexión Río, conexión Caracas, los aviones y las cuentas en el exterior.
No creo que sea nada del otro mundo, el universo de las familias disfuncionales o compuestas en nuestro país, nos lleva tanto a padres que ejercen pero no son y madres … ídem.

Mis queridas y muy emperifolladas señoras, mis queridas amigas que asisten a cuanta recepción les sea posible, más por ser vistas que por el deseo de asistir a estas reuniones.

Nadie supo muy bien que pasó y si fue realidad o un “ardid” publicitario para poner la Copa Mundial de Fútbol 1966 a la máxima atención mundial … cosa que de hecho ya tenían …

Al fin tenemos una excusa distinta a “yo pasando iba y estos … a saber … la agarran con uno”, que decora los noticieros de nuestras radios y TV cada vez que atrapan a un ladrón, hoy la onda son los genes.

Estoy pensando seriamente, porque me hace mal, porque me duele, porque me obligas a usar máscaras, y aparecer sonriente, digo ..estoy pensando seriamente dejar de quererte.