
En el año 221 a. C, China se reunificó, después de dividirse previamente en múltiples reinos beligerantes, bajo el comando de Qin Shi Huang, quien fue el primero en adjudicarse el título de Emperador.

Lo que hoy es tan sencillo, simplemente apretar un tubo del que obtenemos la cantidad exacta que necesitamos para mantener nuestros dientes sanos y limpios, hace siglos tuvo su larga historia y variantes.
Vení, te cuento, contame, dada la buena aceptación de la primera parte de este post, tal como amenazamos …. Vamos con una segunda, y aún así es una minúscula parte del infinito de preguntas que aún no hallan su repuesta …
Desde la extraña epidemia que hacía bailar a la gente en el Siglo XIV, hasta el nunca resuelto magnicidio de JFK, pasando por personajes incógnitos y audaces como D.B. Cooper … como en esta época de ultra tecnología aún no podemos echar luz sobre estas preguntas sin repuestas ?

“Remember el Alamo” la frase resuena aun, cada vez que se trata de reivindicar la posición de un latino en USA ante el atropello de parte de un oriundo Anglosajón tratando de menospreciar su valor ... recuerden El Álamo!
La historia de la goma de mascar se remonta a los antiguos griegos, que masticaban la resina de los árboles de lentisco, dizque para cuidar su higiene dental, acá por nuestros trópicos como no teníamos lentiscos y aun no se les daba por descubrirnos, tenemos un origen más propio.
Romeo y Julieta sí existieron, pero no eran italianos, sino que vivieron en la India y se llamaban Malava y Malati.

Fue esa época cuando la Sociedad Mundial de las Naciones ya no nos aguantó más, ya nos habían advertido una vez … “si siguen con esas chanchadas, corrupción generalizada, a la papa la papa …, megáfonos, inseguridad, escándalos y cortinas de humo se me van mucho … fuera del planeta”.

Con motivo de mi conocida arrogancia, prepotencia, alta estima de mí mismo y presto a acercarme a los cuarenta y cinco años, poseedor de todo el dinero y los recursos que se necesitaban, decidí perpetuarme, darme continuidad inmortal y crear (o sea no crearlo yo, sino que darle a un grupo tecnológico importante y avanzado) la tarea de crear otro yo.

En casi todas las culturas, tirarse pedos (Diccionario Real Academia: Ventosidad que se expele del vientre por el ano) se considera desagradable, incluso odioso. Y, sin embargo, ha seguido siendo una fuente de alegría sin fin durante siglos especialmente para hombres y niños.