Mientras Batman celebra su 85o aniversario en los cómics y el entretenimiento, habría que imaginar que está orgulloso de todo lo que ha logrado (si Batman fuera alguien que se permitiera sentir algo tan autocomplaciente como el orgullo).
Partamos desde el origen, para ser consecuente con la historia de este "entrevero". La madre de Napoleón III, Hortense, era la única hija de la primera esposa de Napoleón, Josefina, de su primer matrimonio. Aquí es donde se tuerce su árbol genealógico …

Resulta que en la primera entrega de estos “momentos”, la semana pasada, dejábamos abierta la posibilidad de hacer una segunda parte, si les llamaba la atención, y lo hicieron, así que van cinco más uno para mayores de 18 años al final.

Revisando, porque hay algunas cosas que asumimos como ciertas, simplemente porque se nos han transmitido por narraciones, cuentos y afines, de manera verbal digamos …

La construcción de la torre comenzó en 1173. Originalmente diseñada para ser un campanario, se mantuvo relativamente vertical (7 grados al norte) por menos de 5 años, pero cuando el tercer piso se terminó en 1178 comenzó a inclinarse …

Hay muchas historias tradicionales del cristianismo (y de la fantasía Hollywoodense) que enlistan miles de mártires, devorados por los leones, usados con antorchas, muriendo en la arena a manos de gladiadores … cristianos.

En el año 221 a. C, China se reunificó, después de dividirse previamente en múltiples reinos beligerantes, bajo el comando de Qin Shi Huang, quien fue el primero en adjudicarse el título de Emperador.
Desde un inicio, las tarjetas de crédito ..(si !! ese es el tal instrumento de tortura), no se fabricaban en plástico … podían ser tokens, monedas de metal con sellos de quien expedía la tarjeta, fibra, papel ….

No te faltan arroyos para juntar la fuerza de un rio ni ríos para proclamar la serenidad del mar ...

Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.