
Los kamikazes japoneses de finales de la Segunda Guerra Mundial eran famosos por sacrificar sus vidas en un intento desesperado de cambiar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial para que el Imperio japonés aún pudiera ganar de alguna manera. Y aunque sus acciones no resultaron en una victoria japonesa, el nombre Kamikaze y la idea asociada a él todavía son ampliamente conocidos.

Y entonces … todos en las sociedades previas al siglo IV a. C tenían los dientes amarillos? Los amantes se daban besos apasionados en medio de nubes de halitosis? De donde nacieron los accesorios para la limpieza dental ?
Y entre intentos y espantos, este acto plenamente anti británico, alentado por los estadounidenses enardecidos después de años de Guerra de Secesión, hubiera creado el país más grande del mundo.


Según algunas fuentes, Felipe le confiscó a Juana su fortuna y la dejó tan pobre que ni siquiera podía permitirse el lujo de alimentarse. Por esta época, el padre de Juana también acusó a Felipe de ir tan lejos como para encarcelar a Juana. Fernando actuó destrozado por lo mal que Felipe estaba tratando a su hija, pero ojo … tengan en cuenta su falsa indignación …

Lejos de lo peyorativo del término, la hija de Isabel y Fernando, Reyes Católicos de España, y madre de Carlos I Emperador del Sacro Imperio Romano, fue conocida por esa denominación, ahora bien, las causas que la llevaron a esta “locura” son bastante diferentes a lo que nos enseñaron en la escuela.

La connotada y siempre mal nombrada asociación, que los salvadoreños llevamos en lo más profundo de nuestros intestinos, me refiero a la Sociedad Aglutinante de Políticos y otras Ocupaciones Sospechosas, más conocida por sus siglas, SAPOS …

Hay pocas parejas que hayan aparecido en los titulares de los periódicos, de la misma manera que Bonnie Parker y Clyde Barrow. Ojo, nada de Shakira y Piqué o Brad Pitt y Angelina, noooo Bonnie and Clyde, dos adolescentes que robaron, delinquieron, se amaron y murieron …

Todavía nos recuerdo, tu y yo y una amiga del lado de afuera de la puerta de juncos, avisando si alguien venia, tratando de hacer o deshacer el amor frenética y sudorosamente, mientras ahogábamos nuestros gritos y jadeos escuchando Radio Saigón.