
(Investigación dedicada con respeto a la afición del FAS, la que incluye a mi esposa Tania y mi hija Adriana).
Muchas veces, he hablado con amigos, fanáticos del FAS, con quienes siempre íbamos al Quiteño, a pelearnos en los FAS – Firpo, a ver quién gritaba más fuerte, y si Firpo ganaba en Santa Ana (cosa que hicimos varias veces).

Porque somos, hemos sido y seguiremos siendo malinchistas desde el momento que Cristóbal Colón hincó rodilla en tierra americana y empezó a cambiar oro por espejitos, hasta el día de hoy que quienes nos cambian oro por plástico, son las grandes transnacionales financieras mundiales, todas con sus filiales en El Salvador, a menos cabo de los dos últimos bancos (aun salvadoreños) que respiran en medio de esa vorágine.

En estos días, post descensum consumatum de nuestro querido y jamás candidato a ser abandonado de nuestra preferencia futbolera, Luis Ángel Firpo, se me ha acercado muchísima gente, buena onda … como que se hubiera muerto un pariente algo así …
… poco les ha faltado para decirme “mi más sentido pésame”.

Una noche de lluvia, el reloj marcaba la transición del 3 al 4 de mayo de 1949, en esa noche fatídica, Italia perdió a su máximo campeón de futbol hasta esa fecha, el Torino FC, y base de su selección nacional, todo eso en un solo avión …
en una sola tragedia,
la tragedia de Superga..

Yo soy Timoteo Pampa
Un gaucho de donde a usted le dé la gana
Que al final pa´sustos no se gana

Nadie supo muy bien que pasó y si fue realidad o un “ardid” publicitario para poner la Copa Mundial de Fútbol 1966 a la máxima atención mundial … cosa que de hecho ya tenían …

- Vos estás loco Chele, de donde sacás que los chinos inventaron el fútbol si los chinos no han hecho más que copiar cosas?
Hace 28 años, exactamente, después de casi 10 años de una intensa (y a veces menoscabada) guerra de desgaste en puntos del interior del país. El FMLN, en armas, entró a la ciudad capital.

Como te lo explico?
Es simplemente algo que siento
y lamento
El rey Carlos II fue la última esperanza de la dinastía de los Habsburgo españoles, que había gobernado una España en constante expansión durante más de un siglo, y no era mucho en quien confiar. Víctima de décadas de endogamia, desde el día de su nacimiento no se esperaba que Carlos viviera. Cuando su reinado llegó, fue amargo, breve y condenaba todo lo que tocaba.