
El término “nada”, se define como la ausencia e inexistencia de cualquier objeto; según el contexto, existen varios conceptos de ese término; esto resulta en un aprieto para el realismo ingenuo y el empirismo, porque no existe equivalente en la realidad para ese concepto. En el sentido común la palabra “nada” es usada para referirse a: “cualquier cosa o evento de poca importancia”.
Por eso digo que vivimos en una cultura en donde el término o la palabra es ocupada casi en toda actividad diaria, se ha vuelto un término tan común en nuestros vocabularios que lo expresamos automáticamente; en las oficinas y en los trabajos es ocupado a diario, las preguntas más comunes: Hey!! ¿Qué estás haciendo? La típica respuesta: (aunque estés con un rimero de papeles en tu escritorio) NADA. Esta es otra pregunta muy frecuente que hacen tus amigos: ¿Que vas a hacer el fin de semana? La respuesta viene con un: “Yo creo que NADA.”
La palabra es ocupada para definir a alguien o una persona, quien no ha escuchado esta frase: “sos un bueno para NADA!!!”; para las excusas es ampliamente ocupado que tal estas frases: “Pase por ahí pero no había NADA”, “le pregunte a una persona que estaba ahí, pero me dijo que no sabía NADA”; Esta es casi inverosímil que la contesten: “Pero… ¿cómo quedaste embarazada? Yo no te hice NADA!!!”.
En fin el término o palabra es bien usada por los dueños de lo ajeno (dejemos a los políticos para más adelante) El ladrón que es capturado infraganti y le preguntan: ¿Porque estaba robando? Inmediatamente contesta: “yo no hice NADA, yo pasando iba por ahí”, cuando la esposa le pregunta al marido en la mañana: ¿Que hicieron anoche? El esposo desvelado y con una gran cruda responde: “no hicimos NADA, no fue mayor cosa”.
Los políticos tienden a ocuparla mucho (más de los debido pienso yo) parece que la palabra tiene que estar en su vocabulario diario (además de las palabras prometer y honestidad); acá una de las más comunes que ellos utilizan: “Mire yo no sé NADA, pregúntele al otro”, “El candidato opositor no tiene NADA en la cabeza”, estas son de risa: “de la NADA hicimos esta Ley”, “no tienen pruebas, no tienen NADA de que acusarme!!”.

Ahora con tanto tráfico y congestionamiento es casi inevitable que no ocurran accidentes, cuando alguien golpea el auto de otro sale a relucir la famosa palabra: “Nombre!!! Si no le ha pasado NADA a su carro (y el bumper lo tiene todo destrozado)”; están en la trabazón con tu auto a paso de tortuga y preguntas a alguien: ¿Que pasa, por que la trabazón? No sé, adelante no se ve NADA, no pasa NADA, los buses y microbuses son expertos en usarla: “ese carro salió de la NADA y no pude evitarlo”, “se me fueron los frenos por eso choque, no se me ocurrió NADA”.
En nuestros hogares es muy común usarla también, cuando le preguntas a tus hijos: ¿Que están haciendo? Rápidamente responden: “NADA”, también esta: ¿Te dejaron tareas en la escuela? Y ellos responden: “No, la profe no dejo NADA”. En esas conversaciones matrimoniales sale a relucir también la palabra, cuando la esposa le pregunta al esposo: ¿Qué piensas tanto? El rápido responde: “no NADA (y en su cabeza hay un sin fin de problemas de trabajo y del hogar), cuando el esposo llega de trabajar y ve la cocina limpia lo primero que piensa es: “Ve, no hay NADA que comer”, el caso contrario el esposo le pregunta a su esposa: ¿Qué te pasa? Ella rápido responde: “No es NADA, no te preocupes (y también en su cabeza hay un remolino de problemas).”
Bueno la palabra es ampliamente usada, estamos acostumbrados a ella, termino esta narrativa porque, no sé cómo la comencé, Ahhhh!!! Ya recuerdo: no estaba haciendo NADA cuando se me ocurrió.

Siglos antes, muchos siglos antes, la barba era símbolo de sabiduría y nobleza, y siglos después, más acá de allá, es símbolo de desaseo y falta de nobleza, y más tarde volvió a serlo de elegancia. y después pasó de moda y sólo los extravagantes la usaron y después los hippies rescataron la barba y el pelo largo. Hoy, no tenemos la más mínima idea de que demonios es símbolo la barba.
Linda Napolitano era una típica ama de casa que vivía en Manhattan con su esposo y sus dos hijos. Pero todo cambió el 30 de noviembre de 1989, cuando afirma que tres criaturas bípedas grises la secuestraron en su apartamento del piso 12.
Éramos independientes, libres, tan libres que ni vestirnos necesitábamos, porque nadie había venido a decirnos que nuestras partes pudendas, eran nuestras vergüenzas ….