
Me parto en partes, punto y aparte. De un todo sólidamente integrado me convierto en piezas inútiles por si mismas y más inútiles aun a la hora de tratar de rearmarme …
Tengo un gato que asumo como amigo, medio loco,
maullando en mi tejado. Jilgueros y gorriones que me anuncian
el amanecer en fa y si bemol respectivamente, aunque el
gorrión desafina cuando amanece de mal humor…
En estas cosas de ser padre, que van mucho más allá del asueto remunerado o no, discusión estéril en el cual invierten nuestros dineros los "Padres de la Patria" (de los que la Patria prefiere declararse huérfanos), uno se encuentra con conversaciones padre hijo … muchas veces complejas …
Tu ausencia de palabras, repuestas en monosílabos, tus breves conversaciones y tus largos silencios eran indicación de algo … y yo ya la veía venir desde lejos
Esta es la historia de Luis, un joven de 19 años, recién egresado de la escuela técnica vocacional, opción informática, y con una afinidad insana por los videojuegos, lo que hacía que el contacto humano con el sexo opuesto fuese prácticamente nulo … quitándole el nulo prácticamente.

Al fin y al cabo … los cuentos de hadas son más o menos así, no?
Tenía 21 años de edad, cuando con mi grupo de amigos nos fuimos a pasar unas vacaciones a la playa. Íbamos con el Gordo Chute, Gonzalo y el Fer, en el carro de este último.

Compatriota, le quiero confesar algo entre nosotros, entre usted y yo, algo triste, lamentable. Todos los días nos llegan correos electrónicos, mensajes de texto, por las redes sociales y cartas en papel con problemas que mucha gente, muchos salvadoreños tienen y creen que si lo contamos al aire en TV, ese problema se va a solucionar.

Hay gente honrada y contraria a la corrupción en todas las posiciones políticas. Hay múltiples ejemplos, en El Salvador menos, pero en el resto del mundo, hay más gente honrada en instancias políticas.