
Permítanme que les cuente, algo que me ocurrió de niño, en un San Salvador bisoño, pueblo chico, infierno grande, y que ha marcado mi vida a fuego.


Sucediò que según nos cuentan los cuentos, las leyendas y los libros, aunque las fechas no siempre coincidad, que por aquellos días salió un edicto de César Augusto para que se empadronase toda la población, y la gente acudía a censarse en su ciudad.




Los historiadores clásicos, jamás se detuvieron en temas básicos de la convivencia diaria, como la constitución del hogar, familia, pareja y sexo …
Siempre fue más importante, batallas, generales, guerras y territorios conquistados o perdidos. Todo esto dio lugar a que en el tema vida diaria, todo se basara en mitos o sucesos narrados de generación en generación.


Bien lo decía aquella canción de Johnny Ventura, cuando contaba que una pareja, para comunicarse si tenían o no “ganitas de aquello” pitaban … hasta que se ponían de acuerdo si si o si no … “Pitaste?”.