Escribir, por ejemplo, que mi cuerpo arde en el recuerdo de tu boca descubriendo rincones oscuros de mi piel. Excitarme con el susurro tórrido de tu voz a mi oído. Sentir el espasmo con el choque de tu pelvis desnuda en los poros húmedos de mi piel.
Empecé a trabajar antes de cumplir 18, por cuello y por necesidad, quería seguir la Universidad y el dinero no alcanzaba en casa para mi futuro, el que me trazaba, como Biólogo Marino (“Biólogo marino? – me decía mi papá – de que vas a trabajar? Limpiando peceras?”).

Johnny Acetileno, entonces, se dedicó a seguir probando su puntería …

Ella no era mi jefa, a decir verdad, pero si tenía un nivel jerárquico corporativo superior al mío, yo solo era un auxiliar contable, principiante, ella era mayor que yo, obviamente, y hacía muchos años que había sido principante … en esa corporación, nos veíamos a diario, trabajábamos juntos.

- Profesión? - preguntó la consejera escolar.
- Puta - contesto Sofía.
Carlos y Cristal, ambos totales novatos en la materia, novios desde casi niños, llegaron al motel media hora antes de lo que ambos habían planeado.
Horacio era mi némesis. Sólo él podía despertar mi odio más visceral, mis impulsos más violentos, mis pensamientos más asesinos. Cuando lo veía mi cuerpo se preparaba para un combate de vida o muerte: mi pulso cardíaco se aceleraba, mi sangre fluía hacia los músculos más grandes para luchar o huir y mis células comenzaban a consumir energía de reserva.
No creo en premoniciones ni prestidigitaciones, nigromantes ni necromantes, ni libros de autoayuda, y desde entonces, mucho menos …
Cuenta la leyenda que hay todo tipo de anecdotas sobre el origen del sorbete, es más, existe desde épocas … que ni siquiera existía la refrigeración ….
- Ahhhhhhh lort lort !! – salió gritando espantado el Profesor danés Erick Gorenssen, del servicio sanitario un restaurante de primera clase, con los pantalones a media rodilla, poniendo de pie a todos los comensales, que creían que había terremoto o algún muerto en el SS Caballeros.