

Los aplausos sirven, por lo general, para destacar o festejar alguna destreza, éxito, chiste, cumpleaños o cualquier tonterìa que alegre a la gente. A veces también se aplaude por mero protocolo, sin mucho componente emocional.


“Te paras al borde del abismo y ves al pueblo vecino, enfrente, en el cerro que se empina entre tus ojos, subiendo entre nubes bajas y neblinas altas: adivinas los ires y venires de su gente, sus oficios, sus destinos. Sabes que en la línea recta está muy cerca. “ - le dijo Don Almàcigo.

Que todos estamos locos, es un hecho, pero no vaya a creer que este estado de locura es privativo del Siglo XXI … para nada …por eso me he propuesto comenzar a contar historias reales, que de tan ciertas, hasta parecen mentira ... pero sucedieron! Estas son las crónicas del disparate.

Sucediò que según nos cuentan los cuentos, las leyendas y los libros, aunque las fechas no siempre coincidad, que por aquellos días salió un edicto de César Augusto para que se empadronase toda la población, y la gente acudía a censarse en su ciudad.

En el inicio fueron pedradas, así nos agarrábamos en Paleolítico Neolítico y Mesolítico, no nos habían traído la pólvora todavía …así que todo se solucionaba a pedradas.