
Muchos de los mejores mitos comienzan con una premisa simple: en algún lugar, muy lejos, hay una sociedad muy diferente a la nuestra.
Las llamas se elevaron hacia el cielo desde docenas de barcos en llamas, creando una pared de humo que se deslizó hacia el Océano Pacífico. El estruendo de la sucesión de múltiples explosiones sacudió el Cuartel General de la Marina en Pearl Harbor … otra vez, dos años y medio después, en 1944.
No le vamos a dar mucha vuelta a este asunto del teléfono fijo y quien lo creó, porque eso ya fue investigado en “La controversia sin fin … quien inventó el teléfono?” https://www.danielrucks.com/index.php/historia/495-la-controversia-sin-fin-quien-invento-el-telefono en este mismo blog.

Dice la Biblia que el paraíso terrenal estaba situado en la Mesopotamia, exactamente entre los ríos Tigris y Éufrates. También menciona comarcas que hoy llevan nombres diferentes: Aram es Siria, Persia son Irán e Irak, Anatolia es el sur de Turquía, Moab es Jordania, Filistea es Palestina, Judá es Israel...
Poco a poco, aunque no nos enteremos, los últimos vuelos espaciales que van quedando se parecen más al Arca de Noé que a una Estación Interespacial.