
Augusto, a gusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).

En mi infancia y adolescencia, si hablamos de “Brujas de la Noche”, una de dos, o alguien estaba deslizando alguna leyenda urbana o cuento de terror o en su defecto, la ubicación de algún cabaret nuevo en la ciudad …

Cuando del Viejo Mundo a América llegaron los conquistadores, trajeron una serie de cosas buenas y una sarta de porquerías …
“Nunca discutas con un idiota, la gente a tu alrededor puede no notar la diferencia” (Emmanuel Kant).