Siempre habrá lágrimas abundantes para llorar a nuestros muertos, el olvido no nos permite y Gracias a Dios es así, abandonar a quienes quisimos … aunque no alcancemos jamás a saber donde están sus despojos, donde rezarles al menos.

Esto que llamamos calentamiento global, y que nos tiene la cabeza y “el que te dije” bien tostados, comenzó a expandirse y crecer a fines del siglo XVIII, cuando no bastó la leña para impulsar las máquinas creadas por la Revolución Industrial y fue preciso acudir a la explotación masiva del dañino carbón mineral.


Esta es la carta de un profesor de matemáticas, encontrada entre papeles de archivo de una Universidad, su nombre es Vector, y se la dirige a una colega docente .. Alejandra Atoria, más conocida como Ale Atoria
“Mirá Natalia, vos sabes como soy yo, que me conocés desde años de estar trabajando aquí en esta oficina de Gobierno, hemos visto pasar lotes de jefes, desde el finado Duarte que era una amabilidad de hombre, aunque le dijeran loco …

La tía que ya compró zapatos nuevos en París, me da el pasaporte al llegar al aeropuerto de Orly, y se mete al bar a clavarse una de Saint Denis esta vez …