Es difícil imaginar que el acto de amor más natural entre los seres humanos fuera visto de manera tan diferente hace apenas unos siglos. También desde una perspectiva cultural, el sexo ha experimentado un gran cambio. En el período medieval desde el siglo V hasta el siglo XV en Europa, las cosas eran muy diferentes de lo que son hoy.

Había una vez un hombre que estaba en el campo, descansando debajo de una ceiba muy antigua, y de pronto se le apareció el Diablo.

Pocas campañas militares cambiaron tanto el curso de la historia como las largas, mercantiles y sangrientas Santas Cruzadas que duraron dos siglos.
Tenemos la idea, de que los sostenes y los corpiños fueron inventados por hombres para confinar a las mujeres, para evitar que se muevan libremente.
Nada más equivocado, aparecen a lo largo del tiempo porque tienen que ver con la practicidad y con liberar a las mujeres, para que hagan las cosas que quieren hacer.
Típica plática de esposos …
- Mi amor – dice él.
- Mmmmm?
- Estoy pensando que como 30 cae domingo, quizás voy a pagar el colegio de los niños, el viernes …
- Mmmmm? Regio – contesta ella.
El 24 de abril de 1854, el alto y rubio emperador de Austria, Francisco José, de 23 años, se casó con Elisabeth Wittelsbach, su prima de dieciséis años, sorprendentemente hermosa, conocida por sus amigos y en la historia como Sisi. No era ella la destinada a ser la última Emperatriz de Austria, despojos de lo que fuera el Gran Sacro Imperio Romano Germánico.