

“Me deprimo, primo …” me balbuceaste al cel, y yo que soy tu primo, tu amigo, vine tan pronto como pude. Calma, Alma.

Que sensación más insoportablemente desesperante, porque pasa, sucede, es un hecho, usted va manejando o en un carro de pasajero en las interminables trabazones de San Salvador y zas!!
Tanto reguetonero zaparrastroso, con el sentido musical en el esfínter, sigue vivo, pero seguimos perdiendo a los buenos … en este 2020 que ha sido tan trágico que sugiero finalizarlo en octubre.