
Pablo lo esperaba en la mesa desde hacía unos minutos, lo vio llegar, más destrozado que nunca … al encuentro en el café de siempre.
Llenaba un formato para una solicitud en un banco local, le pareció una eternidad terminarlo, la llenó con su puño y letra, cuando se la entregó a la ejecutiva que lo estaba atendiendo ésta la observó y le dijo:
El amanecer del tercer día de la creación,
debió ser algo muy parecido a éste …

Por donde vayas, sabés que te miran, yo te miro, y sabés perfectamente que te estoy mirando, porque me miras mirándote, y yo te miro mirándome mirarte, es usual no ?

Has quedado en el silencio de mi piel
En la mirada perdida, donde se fue tu rostro;

No importa mujer, que el vendaval del mundo te distraiga de tus sentimientos y aparezca un momento de olvido, en el cual las palabras de amor suelen no surgir o si lo hacen, parecen vacías y sin sentido ...

Por extraña transmutación, terminé convertido en un grano de arena, cualquiera, en una playa de las múltiples playas del planeta.

Qué pasa cuando un niño recoge en la calle un chicle ya masticado y se lo mete a la boca sin que la madre lo sepa? Es posible el sexo después de los cincuenta años, aun con la esposa propia? Cómo putear a un contestador telefónico que transmite la quinta sinfonía de Beethoven antes de la voz grabada de la operadora?


El problema surge, cuando empezamos a escuchar la noticia tecnológica: el anuncio ya es eminente, se vienen días 5G.
Entonces que pasa? Todos los que llevamos días 5G, incontables días 5G … demasiados días 5G, apelamos al recurso desesperado! O sea buscamos el “upgrade cibernético” ..