Remontándonos a la era cavernícola, tal vez aquella época, de pterodáctilos, tiranosaurios Rex, y elección de pareja con jalón de mechas incluido, era sumamente más romántica que la actual …
… estaríamos muchísimo más jodidos de lo que de hecho ya estamos, con estas campañas políticas de “pego y devuelvo” pero carente de propuestas, de “sos igual que Funes” y “devuelvan lo robado” pero nadie devuelve nada … y aunque lo hicieran, sería solo para que se lo robaran otra vez …
Resulta que Alicia, persiguiendo al conejo, cae en un enorme pozo, un pozo, sin fin, no era un pozo mágico no .. era un bache de los que tiene la Santa Eduviges y todo Soya … bah todo el país , y cayó en un charco si … pero no era el charco de sus lágrimas, era el Acelhuate, un hilito de agua contaminada, y no habían conejos con relojes corriendo de un lado a otro, habían chuchos flacos, sin dueño y sin collar … Alicia había caído, no en el País de las Maravillas, sino en el Reino de Valetodo.

El escandalete del futbolista de la selección alemana Kevin Grosskreutz, orinando en una columna del hotel donde se alojaba su equipo, el Borussia Dormund, después de perder la Copa Alemana, lo que casi le cuesta que lo saquen del combinado teutón, reaviva una vieja polémica.

Ustedes probablemente no imaginan, como tampoco imaginaba yo, antes de investigar este tema, la cantidad de artistas, músicos, escritores, poetas, que han dedicado trabajos (asolapada o abiertamente) a la muerte de su perro.