
Soy de la idea de que todos nuestros malos hábitos, que después se convierten en manías obsesivas, que terminan siendo vicios, tienen su origen en las piñatas infantiles.

Típico, uno de estos actorcitos que tuvieron sus cinco minutos de fama (o tres, a lo sumo) convoca a conferencia de prensa, para aclarar asuntos sobre su identidad sexual … RIIIINNNNNNGGGG! Llamada a recuperar la popularidad perdida.

Mientras al pueblo salvadoreño le recortan los subsidios de gas y agua, estamos a días del vencimiento de un importante pago a la Banca Internacional, el vencimiento es este 7 de octubre, y caeríamos en impago (default) por primera vez desde febrero de 1932, cuando bajo el mando férreo de Maximiliano Hernández Martínez, se dijo “no pagamos hasta que bajen los intereses”.

Si a cada mentira al mentiroso le creciera la nariz como a Pinocho, el mundo estaría lleno de narizones. Es que si el cuento de Collodi se hiciera realidad, imagínese cuánta naricería larga desbordaría nuestro sub mundo, nauseabundo, hediondo planeta de tramposos, mentirosos, farsantes políticos.
Ley de Murphy básica.
Si algo puede salir mal, saldrá peor.
La diferencia es muy sencilla de distinguir, los borrachos de popularidad, necesitan tener su legión de aplaudidores, así como lo velorios antiguos tenían sus plañideras, o sea aquellas señoras a las que pagaban, simplemente por llorar, aun sin conocer al difunto … es igual