A estas alturas, en el momento que esto se escribe, los hechos son innegables … y son los siguientes:

Para Rocío (también pudo haber sido Brisa, pero Rocío está mejor):
Lluvia tropical maldita y bendita, según la época y la óptica, palabras esdrújulas con poco en común.
A saber, si llueve lindo y parejo, sin exageraciones, los campos son una fiesta y un espantapájaros para la sequía nuestra de cada día. Si llueve poco y sin ganas es una maldición para la siembra y para el termostato, porque el vapor de agua que se condensa después, vuelve la ciudad irrespirable.
Por qué amamos y nos apasionamos tanto por el fútbol si nos hace sufrir de esta manera tan porcina? Que extraño influjo masoquista nos produce este vivir con el culo a dos manos, 90 minutos, una o dos veces por semana?

Ahora que tras los enchiboles de discursos y cadenas Nacionales, sabemos que tendremos en el primer trimestre del 2021 (o sea que puede ser marzo), dos millones de vacunas COVID 19 “regaladas” por ser este país del quinto mundo que somos …