
Del diario donde trabajo, tal vez porque saben cuánto detesto estas cosas del mundo esotérico y afines, me mandaron a cubrir las presentaciones del famoso Sensei Q – Lozano.
El dato estadístico es tajante: el 3% de los y las (ahórrenme la repetición por favor y den por hecho que hablo de “los y las” en cada dato de este post, os lo pido “miembros y miembras”) latinoamericanos, tiene sexo todos los días.
“La mujer es la compañera del hombre, dotada con la misma capacidad mental …
Si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es infinitamente superior al hombre
Si la no violencia es la ley de nuestro ser, el futuro está con las mujeres … (Mahatma Gandhi).
En 1944, el Dictador Maximiliano Hernández Martínez, después de la emancipación de todo el pueblo salvadoreño, con huelgas de brazos caídos, levantamientos públicos, verdaderas manifestaciones populares, entendió, que El Salvador ya no lo quería más como Jefe de Estado, que ya se había cansado del “brujo de las aguas azules”, por lo que después de aferrarse al poder … renunció en un comunicado y se despidió con esta frase …

Augusto, a gusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).
La historia de la goma de mascar se remonta a los antiguos griegos, que masticaban la resina de los árboles de lentisco, dizque para cuidar su higiene dental, acá por nuestros trópicos como no teníamos lentiscos y aun no se les daba por descubrirnos, tenemos un origen más propio.