
Un día de estos, revisando entre tantos libros de biografía que tengo, y que he releído tantas veces, me encontré con una biografía de Walter Lippman, conocido comunicador y filósofo, donde un párrafo me causó enorme preocupación:

Te debo un tonel de explicaciones, mi hijo…

No me vengan con garabatos! El tema del post del día de hoy no son las películas de terror, y sin embargo provoca escalofríos, sudores, sufrimiento, diversas congojas y, sobre todo... terminás hecho un estropajo .

Creo que todo empieza con la celebración de nuestro último aniversario, estábamos en un restaurante y de pronto, de la nada, vi una reacción rara en tu cara, una mirada que no me pertenecía. Ingenuo como suelo ser, seguí la línea de tus ojos y justo entraba un fulano al lugar, quien no sé quién es … ni conozco … pregunto inocentemente …

Soy un firme defensor de la pareja, tanto así que a estas alturas ya llevo como diecisiete.

Escapa un instante, no tardes mucho
evadiendo el encuentro ,
donde apagas el silencio que te quema
la piel, y un poco mas allá cerca del corazón,