“Los que nunca nadie sabe, de donde son …” (Roque Dalton).
Es compleja la comprensión de la “bendita frase”, cuando la URSS de Stalin, fue aliada de Occidente mientras hacía tratos “bajo la mesa” con la Alemania Nazi y fue considerada la “salvadora” dela WWII, al tomar Berlìn por el Este en abril de 1945 …
En realidad, este post, debería llamarse “Las Niñas más valientes del mundo”, porque este flagelo, esta oscura práctica subregistrada de nuestros tiempos, se da a diario, en todas partes de nuestro país a Myanmar, de USA a Camboya, de Inglaterra a Perú …
El caso es totalmente real, y por loco y absurdo que suene, denota uno de los graves problemas de nuestra sociedad al que suele ponérsele poca atención … nuestra cotidiana salud mental.

Básicamente, necesito que me expliquen, porque el cine y la T.V. me dieron a entender a lo largo del tiempo, que los buenos eran los muchachitos rubios y los vaqueros y los agentes secretos norteamericanos y los malos eran los indios, los chinos y los rusos …
El 8 de noviembre de 2017, el temerario Wu Yongning de 26 años, que tenía una gran cantidad de seguidores en las redes sociales por cometer acrobacias arriesgadas, intentó escalar por el costado de un edificio de 62 pisos como "el primer tejado de China" mientras filmaba en vivo. Lamentablemente, Wu no pudo volver a subir.

“La capacidad de justicia del hombre hace posible la democracia, pero la inclinación del hombre a la injusticia hace aun más necesaria la democracia.” — Reinhold Niebuhr, teólogo y especialista en ética política.

El presente reportaje, acerca de la emancipación de Anastasio Aquino, sigue el ciclo que se inicia con “Vida y muerte de Oscar Quiteño” , en este mismo blog, y nos trae a colación, una de las historias más impactantes de las emancipaciones populares en El Salvador.
Es exactamente lo que un hombre como yo
no necesita
la negación de mis afirmaciones
el “nunca jamás” de las condiciones
de mi madre:

La verdadera historia detrás de Winnie the Pooh, uno de los personajes más queridos de la historia de la literatura infantil, cobra vida en el hecho de afirmar que Christopher Robin, en efecto existió, que tuvo una infancia compleja en tiempos de guerra, que creó su mundo imaginario, y que su padre, famoso escritor, fue quien sacó usufructo de ello.