Necesitamos tener unas gónadas del tamaño de un huevo de avestruz; el empuje y la garra de un jugador de la Selecta de Playa, es más, tres pulmones como tienen los guerreros de playa.

Qué bueno es ver a un árbitro vestido de negro !
Qué lindo es ver, apreciar, admirar a una mujer con busto natural …
“Es algo así como ver porno japonés
nadie sabe de qué hablan
pero todos saben de qué trata”
(Filósofo Usuluteco anónimo).

(“Creo en las políticas más que en los hombres y mujeres que hacen política, los políticos somos anécdotas, y el cementerio está lleno de políticos que alguna vez se creyeron su propia anécdota” Martín Redrado. Político argentino).

Por dura que suene la frase, siempre he sido de la idea, que a estas democracias nuestras, “latinoamericamente imperfectas”, de vez en cuando les cae bien, un dictador …pero ojo ! Al estilo Lucio Quinto Cincinato.

Un Premio Nobel de la Paz ganó en 2009 el Presidente de USA Barack Obama

El escenario político salvadoreño, hagamos de cuenta, es un restaurante chino. Está lleno, repleto de gente, todas las mesas ocupadas, es lógico, todos los salvadoreños sabemos que el país se va la mierda, pero queremos ser los primeros en enterarnos, a donde mierda va ?
Hay alguien en este país, en este dizque agujero de … (según Trump, claro está) qué no sea haragán, perezoso, holgazán?
Gobernantes de Rusia desde 1613 hasta febrero de 1917. Los Romanov, se forman dinásticamente de los descendientes de Andrey IvanovichKobyla (Kambila), un boyardo moscovita que vivió durante el reinado del gran príncipe de Moscú Ivan I Kalita (que reinó entre 1328 y 1341), Los Romanov adquirieron su nombre de RomanYurev (fallecido en 1543), cuya hija AnastasiyaRomanovnaZakharina-Yureva fue la primera esposa de Iván IV el Terrible, quien reinó como zar entre 1547 y 1584).

Madrugué el sábado, era un día extraordinario, así que nonagenario y todo, en pleno 2053, me levanté con ánimo y energías para llevar a mis nietas al plan más trascendental al que podían asistir en su breve vida de niñas capitalinas, con mis noventa y tantos años a cuestas, me acerqué a su recámara y les di el grito de batalla.