
Lento, pero viene… no perder la esperanza, menos aún en estas épocas de Adviento …
El día en que todos y todas los salvadoreños y salvadoreñas seamos felices.

Principio básico:
La dopamina se activa aún más, con un buen ejercicio mejor aún de madrugada, y después de una buena ducha fría, con la dopamina se estimula la creatividad.

En estas épocas del I Pod Nano o los diferentes “devices” para los que todavía corremos en las calles de la capital, debo ser un raro espécimen que no va escuchando su colección de descargas de I Tunes, sino que radio, radios nacionales, noticias de preferencia.

Cría cuervos. A tus hijos no les exijas nada. No les pongas ningún límite. No seas autoritario ni padre o madre castradores de su creatividad.

El estudio de Universidades europeas.
Me sacó totalmente de onda este artículo, publicado en diversas revistas científicas que daba fe, de algo que todos sabíamos de antemano…nos estamos “apendejando”.
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- No Licha, no me jodás, mirá, es casi medianoche, mis hijos han de estar en casa llorando de hambre con el bueno para nada de mi marido, que para él cocer frijoles cree que necesita aguja e hilo, que no hace un huevo ni por casualidad, mañana tienen clases y vos querés que sigamos contando fotos de caritas como que fuera el álbum Panini.
Es como en un “Big Brother” concebido en la más febril fantasía de George Orwell, los salvadoreños somos vigilados, espiados, señalados, apuñalada nuestra privacidad a diario y sistemáticamente.

Creo que todo empieza con la celebración de nuestro último aniversario, estábamos en un restaurante y de pronto, de la nada, vi una reacción rara en tu cara, una mirada que no me pertenecía. Ingenuo como suelo ser, seguí la línea de tus ojos y justo entraba un fulano al lugar, quien no sé quién es … ni conozco … pregunto inocentemente …

La Historia es totalmente arcaica pero cierta, todos admiramos la gesta de los “Peregrinos” del Mayflower, que se atravesaron el Atlántico en una “cáscara de nuez” (desde Inglaterra a USA) a generar colonias en estas tierras … pero el momento monárquico y religioso era sumamente delicado para los ingleses …

Entramos con mi hija a la sala de cine, el olor a palomitas de maíz inundaba el ambiente, afiches de las últimas películas adornaban los pasillos, en los estantes se mostraban golosinas, bebidas para el gusto de los comensales, nos acercamos a la ventanilla para comprar los boletos y desde ahí surgió la primera decisión que tenía que tomar, el empleado me preguntó: