
En un principio, las escaramuzas o actos de pillaje entre caravanas de mercaderes en medio del desierto, eran tomadas casi como un deporte, un entretenimiento, una forma de vida.

“Entonces Dios creó la arena, y le ordenó al Ángel Gabriel que la pusiera en una bolsa y la distribuyera en las zonas donde fuera necesaria. Pero vino el Diablo, rompió la bolsa y cayó toda sobre el país de los árabes que desde entonces es un enorme desierto”.(JM Gironella. Mahoma. Sobre figuras del Corán).

La Historia siempre planteará preguntas con repuestas variables, varios genocidios se dieron en los últimos tres siglos, el Holocausto Judío no fue el mayor, pero si el que más permanece en memorias.

Para latinoamericanos, nacidos hace ya unas buenas décadas, revolución local (las nuestras, las domésticas) y el encanto de la Revolución Cubana fueron siempre el Norte Cardinal de nuestra Rosa de los Vientos Idealistas.

Según escritos del historiador Marcelino, Rómulo Augústulo (apodado así por su ínfimo tamaño y categoría imperial) fue el último emperador romano, y al ser depuesto en el 476 … seacabuche ! Se acabó el Imperio Romano. (de Occdente).

Miren esa cara, esa ferocidad, esa cara de asesino .. si es él, Pep el perro que asesinó al gato de la esposa del Gobernador Gifford Pinchot, el único caso conocido de un perro que fue enviado a prisión !

Toda ciudad encierra, relatos, mitos urbanos y hechos históricos, reales, sucedidos hace tanto tiempo, que terminan convirtiéndose en leyendas. Barracas, es un barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires, allí se encuentra aún hoy, la “Casa de los Leones”.

Nuestras divinas y archiqueridas madres amorosas siempre buscan que nosotros, sus hijos, en nuestra más tierna infancia y adolescencia, seamos buenos, obedientes y disciplinados y sobre todo nos protegen de toda situación para así evitar que no suframos … a veces se les pasa un “poquitititito la mano”

Pocas historias olímpicas, me han seguido repercutiendo tanto, a lo largo de los años, a nivel personal, como la maratón que ganó, en Londres 1908, pero no resultó ganador, Dorando Pietri.

La culpa la tuvo mi madre, Ai – Nozomi, venerable anciana a quien se le metió en su obstinada cabeza de campesina japonesa, viuda, con seis hijos varones (mis hermanos), que en lugar de sembrar arroz en los pantanos, había que fabricar micro chips en la mesa del comedor.