
Me pareció siempre una verdadera falta de profundidad de investigación histórica, bah! una dejadez, que no tengamos una mitología salvadoreña que sea reconocida ya como una de las vertientes de la mitología universal, así como la griega y la nórdica.
“…en el instante en que Aureliano Babilona, acabara de descifrar los pergaminos, y viera que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra”

Al fin, la pareja recién casada logra llegar a país extranjero para darle con todo al llamado natural del instinto de reproducción sin interrupciones, pero …
Basta! Nos estafan a diario, los extorsionistas, abogados, diputados (básicamente todos de la misma gens), los bancos, las 12 cuotas sin intereses, el galón de gasolina y Hacienda … los salvadoreños no soportamos una estafa más !

Desde la propuesta que emanó del alcalde de Santa Tecla, sobre la idea de solicitar cambiar la frase “El Salvador será la tumba ….
Imaginarán ustedes nuestro país, nuestras bisoñas ciudades en la década de los 20´s ? Cero TV, internet, palomas mensajeras ….algunas

En nuestro país, la mitad de la población está pensando en cómo pegarse el zafe de estas tierras, porque en este país, ya no se puede vivir … la mitad restante, que no piensa en eso …es la que ya se fue.
El Chef Nobu Matsuhisa, es un genio en la elaboración de “sushi”, es la gran novedad gastronómica, donde él y su equipo son contratados para preparar el plato tan japonés que conocemos, los restaurantes rebalsan con reservaciones desde meses anteriores. Nobu Matsuhisa, aparte de preparar buen “sushi” … es millonario.

Mirá bicho, yo sé que es lo mismo de siempre esto que te espicho, pero este país es de malandras un nicho, todo lo que digas quedará en entredicho, y hasta tratarán de hacer verdades de mentiras que nunca has dicho …

Madrugué el sábado, era un día extraordinario, así que nonagenario y todo, en pleno 2053, me levanté con ánimo y energías para llevar a mis nietas al plan más trascendental al que podían asistir en su breve vida de niñas capitalinas, con mis noventa y tantos años a cuestas, me acerqué a su recámara y les di el grito de batalla.