De la Historia se originan las leyendas y las leyendas dan origen a la Historia, y en otros casos, Historia y leyenda se conjugan en un suceso en común, una guerra y un esférico en disputa: una número 5 de gajos de cuero.

Esta es la nonagésimo séptima noche de un universo aproximado de 4000 noches y contando, que las yemas de mis dedos tratan de llegar al puerto de tu piel, en estas madrugadas frías y húmedas, cuando un abrazo es refugio, cuando una caricia abriga y amiga … sin éxito.

Es más, un problema, que un favor el que te hacen cuando te regalan una caja de bombones … póngase a pensar, alguien va a Guatemala y te trae que una caja de “canillitas”, pudiendo traerte una botella de Ron Venado, que era todo lo que uno estaba esperando, fácil, se destapa, se compran limones y coca cola en la tienda, hielo y uno procede a disfrutar el regalo con el agasajado …

Esta vez vengo cansada, de cargar el título de “mi amor”,
no me llames así, tú por favor solo atraviesa mis sentidos
con caricias, dejemos los preámbulos y estremece mi piel
vengo con ganas de comerte a besos

La culpa la tuvo mi madre, Ai – Nozomi, venerable anciana a quien se le metió en su obstinada cabeza de campesina japonesa, viuda, con seis hijos varones (mis hermanos), que en lugar de sembrar arroz en los pantanos, había que fabricar micro chips en la mesa del comedor.