
El dinero ese que te debo- le dijo un amigo a otro-te lo voy
a pagar… déjame ver… a mas tardar el quince… el quince, dieciséis o diecisiete a más tardar,
o sea básicamente nunca, o un día cualquiera que no existe,
algo asi como le día del centrodelantero.


Tu piel y toda la belleza que encierra
duerme desnuda, esta noche
entre las sábanas de mi madriguera.

Cuando aquel infante fue enviado a la librería, a comprar útiles para sus tareas de escuela, en su pueblo natal de Benimanet, cerca de Valencia, España, quedo fascinado con un pequeño librito muy colorido, que tenía fotos y croquis de las obras del arquitecto Le Corbusier.

El día comenzó con mucha brisa y pocos centros electorales abiertos, lento como pedo de tartamudo, y con el estoicismo que tenemos los salvadoreños desde siempre, desde aquellas épocas del PDC cuando votamos bajo las balas …