Oscarito, era chiquito muy chiquito, vivía con su padre ( al menos así le llamaba él) que era muy pero muy viejito, y estaba muy enfermo … (al menos eso decían en el pueblo, la verdad nadie la sabía).

En un principio, las escaramuzas o actos de pillaje entre caravanas de mercaderes en medio del desierto, eran tomadas casi como un deporte, un entretenimiento, una forma de vida.

“Entonces Dios creó la arena, y le ordenó al Ángel Gabriel que la pusiera en una bolsa y la distribuyera en las zonas donde fuera necesaria. Pero vino el Diablo, rompió la bolsa y cayó toda sobre el país de los árabes que desde entonces es un enorme desierto”.(JM Gironella. Mahoma. Sobre figuras del Corán).
Que el Ministerio de Turismo, con sus Pueblos Vivos y similares es el único que medio trabaja del actual Gobierno (que todavía hay que soplarse medio año del mismo …ufff!) es una realidad.

Las redes sociales han venido a acelerar, para bien o para mal, todas las noticias, verdaderas o falsas a las comunidades … dando tiempo para organizarse para diferentes causas. Usarlas bien es el problema, porque dependen de los más burros de todos los burros … depende de nosotros.

Toda ciudad encierra, relatos, mitos urbanos y hechos históricos, reales, sucedidos hace tanto tiempo, que terminan convirtiéndose en leyendas. Barracas, es un barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires, allí se encuentra aún hoy, la “Casa de los Leones”.