Eres un hombre más
como cualquiera,
que se encuentra donde sea,
pero te ví en la lejanía oscura del paseo
ni siquiera observe tus pasos ligeros ...
Dicen que estabas presuroso,
que corriste con amor y sosiego,
¿Podría ser que era un reencuentro?
Mi vida ha cambiado tanto de rumbo,
es difícil recordar a todos…
Y tú, no te creas especial...
tus besos solo queman mi alma,
como elixir que salva de la prisión,
como anhelo que permite levitar al alba,
solo eres unos grados centígrados de amor,
que rebalsan en mi mirada aun en su ausencia,
eres como el amanecer sin el que no se puede vivir,
como la madrugada fresca
después de una noche caliente y desesperante,
quizá eres, solo el mejor de los amantes.
La oscuridad no le preocupa. Le preocupa la luz. La oscuridad es solamente ausencia de luz. Pero la ausencia sí le preocupa. La preocupación no. Le es indiferente. Sin embargo, la indiferencia, a Ana le preocupa muchísimo.

Tirada en mi cama con una sonrisa
totalmente debilitada por tanto deseo de ti
A lo largo de los siglos, desde antes de la predominancia de los Iberos (nombre que se les da a los nativos a las orillas del Río Ebro), la zona de Emporio, colonia fenicio/griega enclavada en el Mediterráneo al norte de lo que se llamó Barcino, Badalona y hoy Barcelona, fue desde siempre, una zona muy independiente de lo que pasaba en España (Hispania Ulterior) al sur oeste y Francia al norte.