
Mirá bicho, yo sé que es lo mismo de siempre esto que te espicho, pero este país es de malandras un nicho, todo lo que digas quedará en entredicho, y hasta tratarán de hacer verdades de mentiras que nunca has dicho …
La idiotez duerme en redes y descansa en troles, solo atacan de noche porque son muy varones, se esconden en seudónimos porque para el nombre propio no les dan los coyoles, y son capaces de trolear a su propia madre por un par de dólares los muy fantoches; no aconsejes nunca a nadie que no te lo haya pedido, no acorrales a un cobarde ni a un león herido, tratá de navegar por la vida sin hacer mucho ruido, si asomás mucho la nariz te la cortan en un descuido, no es algo que tu ni yo lo hayamos decidido, pero por designios del destino o algo parecido, nos tocó nacer en este país aunque no lo hayamos elegido …
… y estamos en la tierra del soborno, o te alejás de la cocina o terminás bien metido en el horno.

No creas que lo evidente siempre es la verdad, no dinamites un puente que un día debas cruzar, no todas las aguas desembocan en el mar, y un vaso de aguas negras varias veces en la vida te va a tocar tomar; si todo te va muy bien de seguro va a pasar algo malo, y no siempre se rompe el hilo por lo más delgado; nunca abras el paraguas antes que empiece a llover, no regales un libro a quien nunca lo va a leer, preocupate y soltá el cigarro cuando empecés a toser, que lo joven se hace viejo y del tiempo inexorable nadie te va a defender, no platiques ni distraigas al chofer, que cuando se reviente contra un muro a vos te va a joder, todo lo irrompible se terminará por romper, hay muchos interesados en hacerte caer, en este paisito el fracaso de unos es carnaval de otros !

No desees que se mueran tus enemigos, es mejor que estén vivos para verte triunfar, la conciencia vale más que mil testigos, nunca lastimes a alguien que después te pueda matar; muchas veces lo que dice tu alma puede estar en lo cierto, pero en tierra de videntes el esclavo es el tuerto, no te quejes de las voces que solo quieren darte un consejo, vale más mirar desde otros ángulos antes que pecar de pendejo; en la tierra del soborno capital de la mordida, nunca importa poco el valor de tu vida, toda colaboración de “oreja” te será retribuida, toda levantada de mano en el Salón Azul tu cuenta bancaria se verá henchida, pocos recursos como la mentira para salir de situaciones jodidas, país de machos con dueño que les manejan las bridas, nunca empeñes tu palabra no te sumerjas en la movida, aunque poco podemos hacer si tu palabra ya fue vendida …

Nunca duermas con una mujer que tenga tatuado un puñal, acordate que te crearon humano no inmortal, siempre vale más quedarse callado que hablar mentiras de basural, quien mal interpreta no siempre interpreta mal; con un trago en la mano todos somos Superman, pero las palabras procaces regresan como boomerang, y no las atapa la red de Spiderman, y podés terminar como comida para doberman …
… y estamos en la tierra del soborno, o te alejás de la cocina o terminás bien metido en el horno.
No escupas al cielo que te caerá en la cara, y si escupís contra el viento el mismo resultado te depara, no te metas en treguas, pactos ni nada de esas cosas raras, que cuando trates de desmentirlo …
… nadie te creerá ni una palabra.
… estamos en la tierra del soborno, muy pocos se alejaron de la cocina, la mayoría está bien metida en el horno.
Hasta este momento, todo hermoso, irreal, casi intangible, me había desacostumbrado a que me quisieran, a que alguien me diera una muestra de afecto, y está bien … me encanta, es literalmente un sueño que varias veces, solo en esta cama ya había soñado ...

En Roma los juegos de gladiadores eran espectáculos muy populares, muchos de ellos enfrentaban a hombres entre sí en una lucha hasta el final. Aunque las muertes por heridas de guerra eran comunes, las representaciones artísticas de la época nos dicen que las batallas no siempre fueron peleas sin límites hasta el final de la vida como las describe Hollywood.

(Reflexiones para tomar muy poco a pecho)
Básicamente, necesito que me expliquen, porque el cine y la T.V. me dieron a entender a lo largo del tiempo que los buenos eran los muchachitos y los vaqueros y los agentes secretos norteamericanos y los malos eran los indios y los rusos.