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Han vuelto a bocas de todos, bocas de inodoro y bocas de pétalo, las malas palabras … las palabras soeces de siempre, se pueden oír en labios de un funcionario, un locutor radial, un adinerado cuando a través de su banco se quiere quedar con tu dinero y el ratero cuando a través de una amenaza se quiere quedar con tu celular …

 

Nos hemos llenado de verracas y borrachos, de niñas bien que hablan mal, y de niñas mal que hablan peor, de diputados que hablan puteadas y a las vez prostituyen sus votos según el mejor postor, de puritanos que ya no hablan puritanismos, de estúpidos  que hablan estupideces y de gerentes que hablan gerenteces.

 

Ahí viene la plaga 

Las groserías han logrado entrar a ambientes donde antes les era totalmente prohibida la entrada, como decía Camilo José Cela “Ya es imposible huir de la palabra proscrita”, un par de radios comenzaron a romper el tabú de la obscenidad al aire, y el resto les siguieron en guinda. 

Hay factores que han contribuido a esto, el hecho histórico de que la sociedad se ha ido desprendiendo de su habitual hipocresía… las peores palabras las oigo en la banca de atrás cuando voy a misa, sin contar al sacerdote de mi parroquia, que no hace otra cosa que hablar de sí mismo por encima de Jesús y pedir pisto …que es una real grosería.

Ya nadie dice ..Auch !! cuando se revienta el dedo con un martillo, dice claramente “a la gran put …!”, por lo que los repámpanos, recórcholis y similares se fueron al olvido. 

Pero .. vamos a estar de acuerdo con esto ?

No necesariamente, hay malas palabras que se dicen casi con tino poético, como lo hace García Márquez (el recordado “Gabo”):

“Se sintió puro

explícito

invencible

en el momento de decir …

Mierda !”

Los futbolistas al salir expulsados de la cancha, si les ponen un micrófono enfrente, no van a decir preciosidades acerca del árbitro.

Pero hay otros casos, que aun de manera inconsciente, transgreden la moral y las buenas costumbres … la Sra. Cuca Ahumada , cosmetóloga colombiana no podría ejercer su oficio ni anunciarlo en Centro América y Venezuela.  Tampoco la ilustre señora Blanca de la Concha, podría tener más de algún lío si decide tomar un “tour” por el sur del continente ..Argentina y Uruguay.

El Director Técnico de origen colombiano Mico Santander, jamás ha sido considerado, que yo sepa, como candidato a técnico de un equipo salvadoreño, y jamás he sabido que en escuela o colegio alguno del país se estudie la obra del excelente poeta siciliano Juan Verga.

Si usted pide conchas en una marisquería en el sur del continente, lo van a ubicar para que mejor vaya a un burdel, y si va a pedir papaya a Cuba … el mismo destino le sugerirían. 

En Ecuador si usted pregunta por la Chepa, como decimos aquí a las Josefas, le mandarán a buscar en las entrepiernas femeninas, donde no lo van a dejar entrar, si en Argentina dice “voy a tratar de coger una cachucha” (para protegerse del sol), las argentinas lo mirarán con cara de querer matarlo …

Cierre procaz.

Cada palabra tiene un sentido, un valor, si vamos a decir “hijo de p..” digámoslo sintiéndolo y de frente al ser humano que nos genera pronunciarlo, ahí tendrá valor, pero si lo repetimos en tres de cada cuatro frases,  y espaldas del destinatario, pierde totalmente su impacto …

Y ahí sí, ya solo nos queda agarrarnos a vergaz … limpio.

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