Desde una cabina telefónica
de una playa perdida
que queda por Nosedonde
cercana a Conozcoperonomeacuerdobien
… me llamas, al amanecer, Mariel.
Y me dices que estás harta, cansada
de todos ellos
Y en particular de él
El, es el él detrás del cual
te marchaste de mi lado esta vez
dejándome en custodia el perro
y el corazón estrujado como papel.
Pero nena, tengo fotos
acerca de cómo va a ser
tengo retratos de nuestro porvenir
impresos en papel
y aunque pueda parecer extraño
en todos aparecemos juntos tú y yo
tengo postales del futuro
de los dos.
Y me preguntas por el perro
te cuento, que está tranquilo ,
no ha dejado de comer
en base a todas tus ausencias
creo que hemos llegado a conocernos bien.
Y entonces, bajando el tono de voz
me dices lo lindo que sería
que estuviéramos juntos en esa playa
buscando caracoles,
murmurando canciones ….
Me juras por Dios que esta vez
ya no te vas a marchar
y preguntas
- Me puedes venir a traer ? …
Resulta que tengo fotos
acerca de cómo va a ser
tengo retratos de nuestro porvenir
impresos en papel
y aunque pueda parecer extraño
en todos aparecemos juntos tú y yo
tengo postales del futuro
de los dos.
Y aunque yo me había prometido
que esta vez era la última
aquí vamos con el perro
manejando a tu encuentro Mariel
como demonios te las ingenias
para llamar
justo en el momento
en el que te empezaba a olvidar ?
Claro, lo que pasa es que tanta película del naufragio del Titanic (17 desde el mismo año del desastre), comenzando con “Salvada del Titanic”, película muda de 1912 hasta la famosa “Titanic” donde Rose echa a Jack de la puerta y lo manda a ahogarse (personajes que por cierto, nunca existieron) …

Hemos de considerar la aclaración, porque está la doble Nelson, la doble transmisión, la doble fractura de tibia y peroné, la doble factura de la luz acumulada, tres días antes que te la corten …
El número de personas que solicitaban permisos para salir de la Europa ocupada por los Nazis creció constantemente en los años previos y durante la Segunda Guerra Mundial. Los judíos y otros refugiados que huían de la persecución en sus propios países dependían en gran medida de la ayuda de diplomáticos, cónsules y otros funcionarios extranjeros, entre ellos especial mérito a un salvadoreño.