Somos los tristes escombros que dejó el alud
despojos de lo que fuimos
y quizás nunca
volveremos a ser
Cuando solíamos ser
luz …
territorio común
arcabuz
contra las nostalgias
desgracias
acrobacias
de la vida diaria …
Los recuerdos
como trenes de carga
me golpean …
Y son trenes de muchos
vagones
canciones
traiciones …
demasiados, muchos vagones ...

Y a pesar de que te rogué
que no te fueras
para mantenerte conmigo
mejor haberte tenido y perdido
que nunca haber tenido nada
Estábamos persiguiendo estrellas
a través de las carreteras del país
dos piezas imperfectas
dos parias
desprovistos de todo y de nada
Con nuestros dedos entrelazados
nuestras manos nos daban seguridad
que nunca fue cierta
siempre tan vacía y sin certezas tu …
siempre tan pragmático y sin temores yo …
Aún y cuando
volvimos a ser dos parias
cada uno mendigando
en una acera diferente
de frente
porque yo te veo mirándome
y tu ves que te veo mirándote …
ninguno se anima a cruzar
… y sin embargo, lo haría todo otra vez
si la vida me diese oportunidad …

Fue un 4 de diciembre, años ha … y muchos, 1872, uno de los misterios más grandes de la historia, que hoy, ciento cuarenta y dos años después sigue sin resolverse (aunque la verdad, poca gente se acuerda).

El año pasado 2015, fuimos testigos de los efectos devastadores que el fenómeno de “El Niño” puede tener sobre el planeta, y más sobre nuestra área … preparémonos, para el 2016, puede ser peor …
- Ahhhhhhh lort lort !! – salió gritando espantado el Profesor danés Erick Gorenssen, del servicio sanitario un restaurante de primera clase, con los pantalones a media rodilla, poniendo de pie a todos los comensales, que creían que había terremoto o algún muerto en el SS Caballeros.