Hace 28 años, exactamente, después de casi 10 años de una intensa (y a veces menoscabada) guerra de desgaste en puntos del interior del país. El FMLN, en armas, entró a la ciudad capital.
Ojo, no significa que no hubieran estado en el AMSS antes, todo lo contrario, estuvieron (eran mis épocas de DJ de la Femenina) y nos tomaban la radio para emitir mensajes, bajo el nombre de diferentes organizaciones o pequeños frentes (Frente del Estudiante Revolucionario y denominaciones semejantes), pero nos tomaban la radio, casi como algo de todos los días, casi con una cómplice simpatía …

Es más, recuerdo bien claro, una guerrillera de uno de estos comandos, que me encañonó, me puso la pistola en la sien, y durante la media hora de la toma de la emisora … casi que la termino conquistando, estaba muy linda (había que deducirlo bajo el pasamontañas) con una figura envidiable bajo una vestimenta totalmente negra (las “guindas” eran buen ejercicio … claro, no existía ni Curves ni Pilates).

Dos detonantes

Un grave error de cálculo del FMLN, fue creer que la población capitalina se iba a volcar de lleno a apoyar la acción, algo que nos sucede muy seguido a los salvadoreños, creemos que lo que estamos haciendo es lo más importante y trascendental en la vida de todos, cuando sólo es titular o encabezado en el periódico de nuestras propias vidas, paremos de contar … nadie salió a la calle a sumarse, no fue un Julio de 1979 para El Frente Sandinista, fue un noviembre del 89 para San Salvador, que lo que más quería y anhelaba era paz …
Paz y dejar de pagar las cuotas de un conflicto que no era nuestro, que no nos tocaba, García Márquez, en sus “Notas de Prensa 1980 – 1984”, proclama “la situación del pueblo salvadoreño explotado por la oligarquía financiada por USA, que ostentaba el poder, era insostenible y por ello se plegó a las calles a apoyar al Frente Farabundo Martí”.

Con todo lo que admiro al recordado Gabo, ojo .. para entender a El Salvador, hay que venir a El Salvador, caminar por El Guaje, Campanera, San Antonio Silva y después sacar conclusiones …
El poder lo ostentaba la Democracia Cristiana, que con profundas, radicales y obviamente compulsivas reformas sociales, afectó de sobremanera, a esa “oligarquía dominante” que proclama García Márquez, nunca la DC, fue un partido de clases dominantes, ni en nuestro país ni a nivel mundial …
Y el pueblo, en efecto, cuya situación entonces era insostenible, y ahora es mucho peor que en 1989, cuando el poder está en manos del FMLN. fue la principal víctima de este ataque.
Recuerdo bien claro, un muro pintado en noviembre de 1989 en plena colonia Escalón “Estamos en el corazón del enemigo !”, pero no era tal … no estaban entonces, están ahora … y ocupan cargos rimbombantes del Gobierno, y camionetas blindadas, y ganan y depositan dólares, exactamente igual que la “clase oligarca dominante” a la que se refería García Márquez en su libro.
Quienes pusieron los muertos fueron los pobladores de Zacamil, de la Gran Manzana, del Norte de San Salvador, Usulután, San Miguel … y el acto ilógico e irracional del 16 noviembre, el complot militar orquetado desde la cúpula de las Fuerzas Armadas que culminó con el asesinato de los jesuitas.
Que ayudó a forzar el Diálogo y Acuerdos de Paz ?
Pues como dijo Juan Ramón Medrano: “Fue ofensiva hasta el tope porque ahí topamos ambos, no volvimos a avanzar más”
Si, tal vez, es discutible, porque tal vez sin necesidad de esta ofensiva y sus muertos hubiéramos llegado de todos modos a lo mismo … unos muy discutibles Acuerdos de Paz.
La guerra fratricida entre salvadoreños ya no tenía razón de ser .. y a decir verdad … jamás la tuvo.

John Lennon, solía crear sus canciones en una zona llamada Mendips, ubicada en el 251 de la Avenida Menlove. John Lennon tenía capacidades “económicas” levemente superiores a las de los otros tres genios de Liverpool, pero una existencia miserable en cuanto a su estructura familiar.
Pues si …pero no se vaya a hacer de la idea que existió, que se yo, en nuestro país, o en alguno cercano, donde la consigna no es robar a los ricos para dar a los pobres …

—Ella dijo que me fuera a la mierda; por eso fue – replicó Quique.
—Eso es mentira, porque yo no le dije eso, porque soy una niña, no un
varón. – dijo como siempre muy firme Mabel.