

Había una vez un hombre que estaba en el monte, descansando debajo de una vieja ceiba, y de pronto se le apareció el Diablo.

El Niño en desarrollo ya está cambiando dramáticamente el clima de la Tierra, alterando los patrones de precipitación y elevando las temperaturas cada vez más. Los meteorólogos dicen que es solo cuestión de tiempo antes de que la llegada de El Niño sea oficial, y existe la preocupación de que pueda provocar un clima extremo sin precedentes.

Esto que llamamos calentamiento global, y que nos tiene la cabeza y “el que te dije” bien tostados, comenzó a expandirse y crecer a fines del siglo XVIII, cuando no bastó la leña para impulsar las máquinas creadas por la Revolución Industrial y fue preciso acudir a la explotación masiva del dañino carbón mineral.