
Se llamaba Sebastián, Nicolás y Pedro y eran trillizos por unanimidad, era prácticamente imposible diferenciar el uno del otro.
Sebastián estaba casado con Dorotea y Nicolás con Evangelina, Pedro era soltero, pero secretamente, le llamaba muchísimo la atención Evangelina, la esposa de Nicolás.
Resulta que Nicolás se fue a la guerra y no volvió, la guerra duro dos años y al finalizar, Nicolás no regreso a la casa donde vivían los trillizos.
Un buen día, Pedro desapareció y al poco tiempo aprecio diciendo que era Nicolás que volvía de la guerra.
Evangelina se puso muy contenta y recibió llena de alegría a Nicolás (que en realidad era Pedro) mientras Sebastián decía resignado…
-La vida es así, desaparece uno y aparece otro…
Un día se fueron a pescar los dos hermanos Sebastián y Nicolás (que era Pedro) y al quitarse la camisa para darse un chapuzón en el rio, Sebastián le pregunto a Nicolás (que era Pedro):
-No tenías tu Nicolás un lunar entre los omóplatos?
Nicolás (Pedro anicolasado) se quedó atónito pero para esquivar el bulto dijo…
-Fíjate que no me acuerdo…
Nicolás (que era Pedro) creyó esquivar el bulto pero Sebastián no quedo convencido con la respuesta…
Resulta que Nicolás (Pedro) se aburrió de Evangelina y comenzó a fijar su mirada en la esposa de Sebastián, que tal como dijimos se llamaba Dorotea.
Aprovechando que Sebastián se fue un día de viaje, Nicolás (que era Pedro) y le dijo a Dorotea…
-Mi amor perdí el avión, así que aprovechemos y vamos al cine… Dorotea aceptó contenta y sin darse cuenta del engaño.
Al salir ambos del cine, pasaba por ahí Evangelina, quien sabiendo que Sebastián estaba de viaje, creyó que quien salía del cine con Dorotea era su esposo Nicolás (que recordemos que era Pedro), por lo cual se dirigió a la casa envuelta en llanto.
Cuando llegó a su casa se encontró con Sebastián ( el de verdad) que en efecto había perdido el avión y se preguntaba dónde estaba su esposa… en medio del llanto, en lo que Evangelina trataba de explicar a Sebastián, tocaron la puerta y al abrir apareció Nicolás, pero no Nicolás que en realidad era Pedro sino que Nicolás de verdad, que volvía de la guerra después de tanto tiempo … Evangelina le grito traidor y Nicolás pregunto porque lo recibían así después de tantos años de ausencia…
Sebastián lo increpó:
Eres un farsante, y lo puedo comprobar!! No tienes el lunar entre omóplatos !
-Claro que tengo- grito Nicolás y le mostró el bendito lunar en ese momento entraron Sebastián (que en Nicolás que en realidad era Pedro) con Dorotea y señalando a Nicolás (el de verdad) preguntó
-Este quién es? Interrogo Sebastián que era Nicolás que era Pedro
-Soy Nicolás!!! - Respondió el verdadero Nicolás
-Yo soy Nicolás!!! - Dijo Sebastián que era Nicolás que era Pedro
Estimado lector, al comenzar a escribir esta historia creí que podría resolver este mundo…Pero creo que me equivoqué…
Es algo que venimos repitiendo desde niños, porque a su vez, lo escuchamos de nuestros padres, quienes siendo niños lo escucharon de sus padres, etc. etc. … esta aseveración es más falsa que las lágrimas que derramó aquel primer actor que hoy está asilado en Nicaragua, en El Mozote … do you remember?
Los años 30´s y un par de décadas que le siguen, se caracterizaron, en América Latina, por el surgimiento casi simultáneo (aunque no planificado, según ha podido probarse) de gobiernos duros, férreos, dictadores de extracción militar, un poco para alinear el crecimiento de los países en cuestión en materia económica y de planificación urbana …

Sí: yo sé que por esta época hay un exceso de planes: firmar un acuerdo nacional (unilateral, por supuesto), mirar partidos de la selección, verlos perder otra vez, conseguir boletos del próximo artista que venga, ufa!
Vuelven las marchas Blancas!