
Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.
Creo que los desamores no hacen escritores, que las canciones son enemigas del recuerdo, porque al final nos terminamos convirtiendo en la primera que dedicamos ¿te acuerdas cual fue? creo que somos el perfume que usamos, el lugar que mas frecuentamos, que los libros se leen mejor cuando sus páginas están amarillas y desgastadas, que el amor también se encuentra en los cafés.
Creo que el amor se comienza a sentir cuando no somos capaces de poder mirar directamente a sus ojos, que muchas veces la timidez es atrevida. Creo en las dietas cortas, sí, en esas que no nos hacen bajar ni un solo gramo, creo fielmente que ni el sorbete, ni las pupusas engordan y que el amor se debe buscar sin saber que lo estamos buscando.
Creo en el rotundo éxito de las mentes abiertas, que el amor no se debe estereotipar, que la luna también me pertenece y alguna que otra estrella que le puse nombre, que los errores ortográficos no existen en las cartas de amor, que no todas las rubias son tontas y que dejar ir el amor por orgullo, eso sí es lo más tonto que hay.
Creo que la vida se define a veces en eso que nunca fuimos, en esa búsqueda de motivos de querer vivirla a pesar de los pesares, que la coincidencia es un azar disfrazado de magia, que hay personas que se conocen sin haberse visto antes, que la búsqueda de esa media naranja vaya, como nos jode la vida. También creo en los amigos, creo mucho en los amigos y que la envidia hace que los enemigos se preocupen mas por uno que por ellos mismo.
Creo que el primer amor no siempre es el primero, ni el último sean el último, que en la inteligencia creativa llega de visita cuando no tienes en que escribir, que hay errores que deben repetirse varias veces hasta que sepan bien. Creo que el sexo y hacer el amor son dos cosas diferentes y que hay arte en cada orgasmo.
Creo en los deseos reales de cumpleaños al apagar las velas, que hay que aferrarnos el bendito 11:11 y que al señalar con tu dedo un arco iris este desaparece, que mucha calma puede anunciar también una gran tormenta, que las palabras mas bonitas y tiernas son aquellas que no se dicen si no que se demuestran.
Creo que esa combinación de azules, rojos y blancos es preciosa, creo en Firpo, siempre creo en Firpo, y creo en ti que me lees, creo en El Salvador, creo en el señor que me vende el periódico todas las mañanas, en la señora que me sonríe sin conocerme solo por el hecho de verme pasar, creo en la lucha constante de todos por salir adelante de forma honrada.
Creo que todos nos robamos la foto de alguien de forma clandestina y que la vemos de vez en cuando y que cuando la vemos sonreímos o lloramos, creo que esa frase de “regresar a los viejos sitios donde se amó la vida” es tan pero tan real. Creo que me veo bonita cuando uso falda, y que el cabello largo en las mujeres luce precioso.
Creo que el amor es libre, creo en la palabra libertad usada en todos los sentidos, y que cada uno buscamos el significado de esa palabra en cosas que hacemos todos los días, libertad de comer sin que nadie nos vea, libertad de subirnos en moto y que el viento nos pegue con fuerza en la cara, libertad de gritar un gol con la garganta y el corazón, libertad de ser nosotros y no de ser lo que los otros quieren que seamos.
Creo en la hermosura de las contradicciones, que el café amargo sabe mejor con el postre de tu compañía, que creer en lo que nadie cree me mantiene viva, feliz y con ilusiones. Creo en lo exquisito que es atreverse a tener fe. Creo que seguir creyendo es la clave de todo esto. Sobre todo creo que me hacía una falta enorme volver a escribir y creo firmemente que nunca lo dejaré de hacer.

Esa es la principal característica de las pilas. Que son como el papel higiénico, las toallas sanitarias, o como la paciencia de las madres; solamente nos acordamos de ellas cuando se acaban y no tenemos ninguna a la mano. Tú estás escuchando tu walkman lleno de felicidad y de repente Justin Bieber se convierte en la Just In and not Sober: se oye cantando como borracho de cuneta.

Hay un lugar donde nunca, donde nunca fui, donde siempre estoy, donde sueño llegar pero nunca voy …

Es en particular, grande la euforia que tenemos en nuestro país y aledaños, por el Mundial Brasil 2014, lo cual me alegra, porque siempre es mejor escribir de esta chimbomba divina, y su historia, que hablar de la falta de cerebro de nuestros diputados, empezando por su Presidente, que aparte de todo, nos regala a los padres este “Asueto Nacional”, pasemos al tema que envuelve ambas puntas de la fecha.