Resulta que hace unos días, recibí una solicitud de entrevista del CONDON, no decía nada más, no desglosaba las siglas, pero me decía que eran una serie de preguntas con respecto a la época que vivimos.
Todas las mañanas temprano, voy a dejar a mis hijos a la escuela, muy bien , temprano, entran con cara de resignación, arrastrando los pies y cargando esas mochilas que parecen las que llevaban los astronautas del Apolo XI y murmuran aun medios dormidos :
Nuestras madres, son lo más hermoso y puro de la creación, nos dan vida y nos guían a través de la vida … pero se han fijado, que los discursos de madre, lo que dicen, según nuestra edad … son exactamente iguales?
Tocamos puerto, puerto en esa lejanísima tercera edad …cuando vamos a llegar a ella? Los científicos se rompen la cabeza tratando de definir exactamente cuando empieza? A que edad?
A los humanos, cualquier día o mes nos viene bien … menos mal! Pero algunas especies animales tienen períodos específicos de apareo (cópula reproductiva …digamos), condiciones de clima etc. y algunas cosas que los humanos no nos damos cuenta.

La asociación de empleados y funcionarios públicos de nuestro territorio, aglutinados bajo la bandera de Hijos Utilitarios del Estado Vernáculo Organizados Nacionales Extranjeros y Sucedáneos, más conocidos por sus siglas (H.U.E.V.O.N.E.S), pone nuevas reglas, entre sus postulados más relevantes destacamos algunos de ellos:

Había prometido no cometer el error de salir los sábados de mi casa, al menos no por las tardes y mucho menos a un centro comercial. Pero la vida es una entrega permanente de principios, tal como pueden atestiguar los “cinco o seis voluntarios” (voluntarios convenientemente pagados) que siguen esos principios.
Conversaban la niña y un señor muy anciano en un cuarto del hospital, ahí estaba postrado en una cama un hombre, tenía un tubo que salía de su boca éste le ayudaba a respirar, otros tubos de plástico salían de su brazo derecho el cual le inyectaba un suero intravenoso, un aparato registraba su ritmo cardiaco y otro aparato los demás signos vitales; la niña le dijo al anciano:

Si no me hubiera reventado la cabeza contra aquella puerta de vidrio, 17 puntadas, una cicatriz que medio me tapo con el pelo, tal vez nunca hubiera aprendido a caminar viendo para adelante.
