
(Para nuestros “queridos y eficientes empleados de Gobierno”, ojo, no todos, pero “varios algunos”.)
Veterana cara de ogro, síndrome de funcionaria pública, ¿Por qué me miras así? entiendo que me digas que no podes, que estas ocupada, que para este documento necesitas la copia por triplicado del documento autentico con la firma del abogado y el testimonio de la firma de a saber qué mequetrefe subdesarrollado que viene siendo tu jefe, te entiendo esa y todas las sandeces… ¿pero por qué me miras así? ¿Por qué me atacas? ¿No te das cuenta que solo soy un ciudadano que viene hacer un trámite público normal, que no sería necesario de no ser porque la misma oficina en la que trabajás me lo exige?
¿Por qué me escupís al hablar? ¿Por qué vociferas? ¿Por qué gritas? no te das cuenta que solo soy un ente contable que te paga tu sueldo con mis contribuciones, que esas si debo pagarlas al día porque si no me voy preso, mientras tú te dilatas pintándote las uñas, escuchando el radio, cambiando de estaciones, mientras con tu cara de vejestorio agria me decís que no, que no se puede, que el licenciado está en reunión y no puede firmar ¿pero por qué me agredís?
Entiendo que tengas problemas en casa probablemente, que no tengas esposo o si lo tenés éste ya no funcione bien o no te haga caso, que tal vez tenés niños y alguno ha reprobado un curso, o que se te haya arruinado el televisor y eso te haya impedido ver el final de la novela…

¿Pero yo qué culpa tengo? en cambio si me dijeras lo mismo de manera más amable, mas comunicativa, yo entendería, y volviera más tarde, o tal vez mañana por que el tramite me urge, aunque no tanto, ¿Pero no te das cuenta que al tratarme así, solo provocas mi disgusto, mi animadversión, mi rencor, mi recelo, y de a poquito mi odio?
¿No te das cuenta que al tratarme mal me exasperas a mi también, que entré a esta oficina de los más pacífico y calmado, y hasta dije buenos días al entrar sin que me respondieras?
¿No te das cuenta que por cada grito tuyo yo te voy a lanzar dos, vieja cara de sapo, hija de Prusia, ojalá te mueras mañana o un rayo te parta, sub normal de aliento apestoso, con olor a archivo y axila comunal?
No te das cuenta que ya estoy en el límite de mi capacidad de tolerancia ? Gorda pelo pintado, busto postizo, boca de peperecha de cuarta !
Por eso es que agarro tu computadora y la tiro por la ventana, y le pego una patada a tu radio y tu pintauñas te lo restriego en la cara, en lo que vienen los vigilantes de esta oficina a atraparme y sacarme a patadas de esta dependencia y yo los pateo también y los muerdo, y se arma el griterío y cuarenta personas más, ociosas como vos que comparten el departamento de no sé qué ni a que vine gritan como poseídos, en lo que me dan cachiporrazos y me tiran a la acera, donde ya me espera la patrulla policial…
¿No te das cuenta de todo lo que se gana siendo amable?

Percy Sledge fue un innovador del Deep Soul, o sea el rythm and blues en su expresión más profunda, más gutural si se quiere (o más bien, si se puede a nivel de semántica), a nivel de sentimientos.

A mí lo que más frustración me da, es que en todo el mundo sigamos usando refranes pasados de moda, como por ejemplo la clase de cuchillo que hay en la casa del herrero. Con la mano en el corazón, ¿alguien vio alguna vez a un herrero? No.

“Mira tuneame el clutch, y chequeamele el disco del breque aquí al señor. Pegale un ring al guachimán, preguntale que si viene con el lonche que ya estoy hungry”.