Una universidad sueca, acaba de llegar, después de años arduos de investigación, a una conclusión que ya todos sabíamos: los hombres somos más infieles que las mujeres.
Lo interesante del estudio, es que logró detectar que las causas son genéticas, o sea de abuelo coscolino, nacerá un tata coscolino, que nos dará un hijo coscolino, que tendrá bisnietos dispersos del primigenio abuelo coscolino.
La investigación hecha por esta Universidad, se testeó en mil parejas, y el experimento lo condujo el Profesor Hasse Walum y sus estudiantes, detectaron que un alto número de varones de estas parejas, tenían una carencia de una sustancia llamada vasopresina, que cuando falta …. induce a la “Infidelidad responsable … o no”.

La Universidad logró aislar al gen (lo cual es extraño, ya que siendo tan mujeriego, como lo agarraron solo ?) le asignaron un número de matrícula , la 334 (no habría sido mejor Y- 0 4nico ?) y de sobrenombre le clavaron “Alelo”.
Así que por fin … los hombres podemos hacer gala de nuestra impoluta e inmaculada fidelidad, aun siendo infieles … la culpa la tiene Alelo, la vasopresina nos presiona.
Ahora bien …
El hecho de llamarse Alelo no implica que “alele” a las mujeres, no puede usted salir a su esposa o novia con excusas tales como …
“Amor, tengo baja la vasopresina, estoy en riesgo, voy a la farmacia a ver que me dan, si quien despacha en la farmacia es hombre vuelvo enseguida, si es mujer a más tardar dos horas y estoy de vuelta”.
“ El Pastor está bien y sus certificados médicos probaron que el incidente se produjo por una baja de vasopresina, lo que motivó la comprensión y perdón de su esposa y toda su familia”.
“ Querida, esta noche te voy a ser infiel , así que no me esperes despierta por si vengo tarde, la vasopresina me está matando”.

Es interesante, porque el consumo exagerado de alcohol, provoca que la vasopresina se inhiba, o sea que el hombre si se emborracha, tiende a terminar haciendo “chaca chaca” en casa, o sea juega de local …. no se vuelve infiel.
Pero usted señora, no puede soportar a un esposo borracho todo el día, menos aún, hacer las de Lorena Bobbit, o sea cortarle “el que te dije”, primero porque es de uso suyo propio, usted sería afectada y segundo porque se arma mucho alboroto de prensa por eso y el hombre se la puede volver a coser (si la encuentra, Lorena Bobbit la tiró al jardín y el tal John Bobbit la encontró, la reinstaló y terminó siendo actor porno).

Las mujeres … no tienen problema con la vasopresina ?
Pues sí, la vasopresina la secreta la glándula hipófisis o pituitaria, que es común a ambos sexos, pero como por embarazos, la glándula se afecta de varias maneras como todo el proceso de secreción hormonal, su incidencia es menor.
Así que re preocupado por esta cuestión de la vasopresina, le escribí un mail al Profesor Wallum, preguntando:
“Profesor.
Si mi mujer tiene un bajón de vasopresina, necesariamente me tiene que ser infiel ?”
Atte.
xxxxxxxxx Rucks
A lo que me contestó:
“Sr xxxxxxx Rucks
En mi serie de muchos viajes por conferencias, se dio la ocasión en el último, en Alemania, de padecer un bajón de Vasopresina, terminando empiernado con una Bávara (bárbara !) llamada Gretel.
Preocupado y con la conciencia intranquila, al regresar a Estocolmo, le confesé a mi mujer mi bajón de la sustancia, ella me miró sonriente y me dijo “me quitás una carga de encima, durante tu ausencia a mí la vasopresina, me bajó varias veces también”.
Atte.
Prof. Hasse Walum

Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.
No fue una novela de Julio Verne, aunque debió serlo … fue realidad y no cuento!
Salí a caminar por los alegres bosques, a escuchar el trino de los pajarillos y diferentes sonidos de la naturaleza, porque me sentía solo y el tedio me abrumaba. Afuera el sol resplandecía. Las nubes también pero más oscuras … amenazaba un poco de lluvia tal vez …