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lovers kiss at sunset field  Se vieron desde lejos ...

Los prados austríacos permiten esa capacidad de encontrar en la llanura dos puntos distantes en la lontananza, que poco a poco se convierten en la figura de dos enamorados que corren, con sus melenas al viento, sus ansias, su juventud ... al abrazo semanal ...

Adela y Sebastián ... Sebastián y Adela, rubios como el sol, ligeros como el viento, la distancia entre ambos se acorta a medida se acercan, y sienten la proximidad de sus cuerpos ...

Mal cálculo ...

Sebastián salta a abrazar a Adela, y ésta se asusta por el ligero atrevimiento de su novio, y se encoge de brazos lo que provoca que Sebastián se reviente el alma contra el suelo, para peor ... encima de una planta de cardos, lo que termina de espinar su níveo y rosáceo rostro.

Adela solloza " ha sido culpa mía, ha sido culpa mía " Sebastián con el rostro cubierto de sangre y hematomas la consuela "No mi amor, todo esta bien, he sido torpe, discúlpame " ... y trata de tomar su rostro (el de ella) entre sus manos (las de él) en un gesto amoroso, pero no puede evitar que uno de sus dedos erráticos se incruste en el ojo izquierdo, sutil celeste de Adela, que al sentir la uña de su amado incrustado en su pupila, da un grito, inclina la cabeza para evitar que su enamorado vea la consecuencia de su acción tonta, y suelta un muy sutil y quejumbroso ..

-          Ayyy ... por la gran putttt (pero en alemán)

-          Mi amor ... perdóname ...- susurra Sebastián y se acerca a su Adela que levanta la cabeza en el preciso instante que el se acerca y de un certero cabezazo le zafa la mandíbula.

Sebastián es una marioneta con los rasgos torcidos para un lado pero insiste en decirle a su amada ...

-          Do de deodupes di adod ...

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Adela se espanta al ver el rostro desencajado de Sebastián y se echa a sus brazos, lo que hace que ambos pierdan el equilibrio y rueden hasta un barranco de veintisiete metros de profundidad, abrazados y en el paroxismo de su amor, Adela y Sebastián caen a través de una cantera de piedras, se revientan contra las rocas, se destrozan contra las raíces de los árboles y minutos después yacen ambos exhaustos, sangrantes y llenos de hematomas en el fondo del precipicio.

Sebastián se levanta solícito, le faltan tres dientes y es un sólo harapo sanguioliento, pero tiende la mano a Adela que es una sólo rasguño de cabeza hasta los pies y se desangra frente a los ojos de su rubio amado, que ya no es tan rubio porque la sangre de las laceraciones reventadas lo ha vuelto pelirrojo ...

Adela escupe un diente, de manera muy femenina se arregla el vestido, se quita el polvo y deposita un beso en los labios de su novio, pero como ha perdido un ojo y la quijada de Sebastián le ha quedado en la nuca acierta a darle el beso en el omóplato derecho que ha tomado el lugar de su cóxis ...

Sebastián la ve marcharse, patojeando y desfalleciente ...sabe que la próxima semana volverá a verla y su amor será tan emocionante y contundente como hasta ahora ....

 
 

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