Somos los reyes del últimahorismo
patrones de la improvisación
Jerarcas absolutos de “a lo que salga”
“ahí déjalo”, “se soluciona solo”, “lo arreglamos con tirro”
no solo en actividades cotidianas
sino en las más altas esferas gubernamentales
es más, sobre todo ahí …
es donde se da la más nefasta y holgazana improvisación.
Las leyes de la República se sancionan en un solo sentón
en madrugones
O en la última sesión de la gloriosa
“Asambeba Legislativa”
con los padres de la patria (prefiero ser huérfano)
hasta atrás
fondeados en sus curules
babeando sobre los borradores de la Sagrada Ley
los estertores de los whiskys cinta negra y vodkas Oval (más caro e importado)
que nosotros pagamos con nuestros impuestos
y ellos se autoregalan en bonos …

Mientras los cuatro que quedan despiertos
terminan arreglando el tamal a las cuatro de la madrugada.
La eficiencia es hija de la planificación
la mediocridad es hija de la improvisación
los fracasos siempre son huérfanos …
La transparencia nunca ha sido tan oscura
ni tan nula.
Eso si los viajecitos ya se los están repartiendo
como si fueran churritos Diana de una bolsa.
Esta es la tierra de “la culpa siempre la tiene el otro”
nadie es responsable de nada.
Ojos que no ven patean caca
y estamos en los umbrales de quedar hundidos hasta el cuello
en la mismísima mierd ...

Como se los explico? Tiene que ver con todo lo que sobreviene a un ser humano productivo, en la edad de su mayor estabilidad emocional, su mayor conocimiento, como ser retirado de su trabajo y de toda oportunidad laboral a los 60 o 65 años, es un offside, un fuera de lugar …

Mark Zuckerberg, presta testimonio en el Congreso de Estados Unidos, por la actividad -harto conocida y ahora ampliada- de robo de datos de usuarios de su red social … terminó tan enchibolado que tuvo que declararse responsable … no pudo hacerse el de los panes.
Esta es la carta desesperada de amor de un Doctor, que por estar en primera línea, casi no ha tenido día libre por la emergencia del virus, para poder visitar a su amada, una enfermera (María Cetamol Carías) de otro hospital a 250 kilómetros de distancia …él se llama Dr. Hipócrates Tadeo Juro, pero firma como Dr. Hipócrates T. Juro.