
Sigo cantando a las jirafas ucranianas
porque no me queda otra alternativa
Sigo inventando dragones e Ilusiones
porque eso me mantiene con vida
Sigo cantando
Sigo inventando
Sigo soñando con que un día
pueda llamarte mía…
Sigo escarbando los desechos de mí mente
tal vez encuentre algo rescatable
Sigo buscando en medio de la gente
sé que tu sonrisa haría de este
un día más amable …
Sigo escarbando
Sigo buscando
Sigo soñando con tu mano pequeña
enlazada con la mía
Te propongo un trueque
tal vez te interese mi querer
asi tal vez conquiste
tu corazón
que es todo lo que quisiera poseer
Todo a cambio de algo te doy mi vida
con intereses
Todo a cambio de algo
con la esperanza remota
de que algún día me beses…
Sigo lanzando gritos al vacío
porque en la multitud no hay quien me escuche
Sigo creyendo que no puedo estar mas solo
que en medio de esta muchedumbre
Sigo lanzando
Sigo creyendo
Sigo soñando con tu rostro perfecto
rodeado por mis dedos…
y todo, todo
a cambio de algo.
Desde un inicio, las tarjetas de crédito ..(si !! ese instrumento de tortura), no se fabricaban en plástico … podían ser tokens, monedas de metal con sellos de quien expedía la tarjeta, fibra, papel, hasta que aparecieron las primeras “tarjetas de crédito de plástico” que damos por entendido, es el verdadero nacimiento de este elemento de destrucción de la economía doméstica salvadoreña.
La vida es así, la repuesta adecuada siempre tarda siglos en llegar, es impuntual, entonces nos retorcemos el cerebelo diciendo …”por qué demonios no respondí esto en el momento en el que ella me dijo aquello ?”
Resulta que a la temprana edad de diez años me di cuenta que lo físico no era lo mío… era gordito, usaba lentes, brackets móviles, era pésimo jugando al fútbol y mi papá me peinaba con fleco hacia el costado con vaselina, usaba zapatos ortopédicos y carita de regalón… el combo perfecto del fracaso.