Te extraño, extraño tu presencia
y aprendo objetivamente
a detestar tu ausencia
esa barrera que has creado
y he quedado del lado
de afuera …
día tras día
noche tras noche
hago de mis sentimientos
un adagio
un desperdicio
un velero fantoche
irremediablemente condenado al naufragio …
Te extraño, y esto equivale a decir
que soy poco sin ti
un residuo sutil
y cada día es menos lo que va quedando de mi …
año tras año
cariño con cariño
lograste sacarme del peor hoyo
de los que había caído …
pero esa niña sonriente
que entraba a mi habitación
con pastel y candelas
y me iluminaba el día
pero además me iluminaba la vida
se fue
se marchó …
hace ya demasiado tiempo.
Te extraño y lo más extraño
es que
gesto tras gesto
entrega tras entrega
aprendí a amarte de una manera
que todo lo vivido antes supera …
Te extraño
y lo más extraño de extrañarte
es que aun estás aquí
noche tras noche
madrugada tras madrugada
si volteo a ver
en la oscuridad
aun compartimos nuestra cama.
Lo extraño de extrañarte
es que tu ser permanece
pero no así tu alma
hace años
que te marchaste
a otra parte …
Escribir, por ejemplo, que mi cuerpo arde en el recuerdo de tu boca descubriendo rincones oscuros de mi piel. Excitarme con el susurro tórrido de tu voz a mi oído. Sentir el espasmo con el choque de tu pelvis desnuda en los poros húmedos de mi piel.

El Rey Luis XIV de Francia, por alguna razón que la Historia no especifica, le tenía pavor al agua … le aterrorizaba bañarse; se dice que solo se ha dado tres baños en su vida.

El problema surge, cuando empezamos a escuchar la noticia tecnológica: el anuncio ya es eminente, se vienen días 5G.
Entonces que pasa? Todos los que llevamos días 5G, incontables días 5G … demasiados días 5G, apelamos al recurso desesperado! O sea buscamos el “upgrade cibernético” ..