
La sucesión sin pausa de puntos marítimos, todos dibujados en un horizonte de 360 grados, no indican otra cosa que el mismo principio, que arrancan en su mismo final, donde empezaron ...
lo dejan claro ... estoy perdido
cada día me siento
un poquito menos náufrago ...
Voy camino al fondo, pero no quiero ser exitoso, no voy a llegar al fondo, faltando unos 20 o 30 metros voy a estallar ...
Sin la más miserable oportunidad de rebotar en el fondo y volver a salir ... Nada ...
Todo será mas azul y denso, opaco
Y cada día me siento
un poquito menos náufrago ...
Y quisiera y pataleo, remo, nado, pero aún poniendo todas mis fuerzas no puedo ...
Y me hundo ...
Y eso me impide
sentirme un poquito menos náufrago
menos víctima
menos vacío...
Y nos lanzamos al agua
para salvarnos del fuego
que nos acechaba
tomados de la mano
conscientes del riesgo
de querer y no deber ...

Y aferré fuerte tu mano
porque lo necesitábamos
salvarse era la consigna
o al menos así
me parecía a mí ...
Pero era salvarse
salvarse dos
tu mano y la mia pensaba yo
pero no
eran dos y mi mano no estaba incluída

Por aferrarte a algo más
más vivible
rescatable
tomaste otra mano
y soltaste la mia
y como escultura de piedra comencé a hundirme
Aún no toco fondo pero pocas esperanzas quedan
Ya sin mayor optimismo
las esculturas no necesitamos oxígeno
aun veo un poco de luz matinal y sonrío
pienso en mi regreso a la superficie
lo cual es imposible ... y lo sé
pero esa chispa de vida que aun late en mi corazón de piedra
mete ruido
y entonces me siento un poquito menos náufrago ...

Observaba esos cuadernos,
Observaba esas palabras ...
Lo único que espero de la tecnología y el desmesurado progreso es que se invente de una vez por todas la grabadora de sueños (SDR se va a llamar, que significa Sleep Dreams Recorder).

Ha muerto Marcos Mundstock y el planeta tiene muchas lágrimas más y un genio menos. Ha muerto Marcos, seguramente ya está instalado en el cielo de la alegría. La estuvo peleando como un guerrero durante más de un año y finalmente, a los 77 años su cuerpo dijo basta.