
No te faltan arroyos para juntar la fuerza de un rio ni ríos para proclamar la serenidad del mar ...
No te faltan sílabas, para formar las palabras precisas y exactos, coincidentes en espacio y tiempo que necesito tanto escuchar ...
No te faltan dedos para formar y moldear tantas caricias que mi cuerpo anhela, necesita, y pide hasta por los codos ... No te falta nada para serlo todo.

No te faltan paraísos para acallar mis infiernos ni tibieza y calor para barrer con mis inviernos; no te faltan argumentos, razones, motivos, teorías bien fundamentadas cuando tratas de hacerme entender, que de tanto pretenden saberlo todo, no se absolutamente nada, no te falta valentía para acompañarme mientras me hundo ...
Porque no te faltan calma y consuelo en mis eternas noches de desvelo, y cuando el miedo toca a mí puerta tu rasgas el velo; no te falta calor humano para abrigarse si siento frío, ni la pasión húmeda de una mujer que sabe y disfruta fundirse en mis brazos; no te falta nada para serlo todo ...

No te cansas de mí, aunque yo de mí mismo esté harto, eres el arreo de bueyes con el que nuestro camino se va forjando, a veces rompiendo piedras, a veces en el lodazal, nunca dejamos de caminar juntos ... A pesar de que todo salga mal.
A pesar de que mis vacíos estén llenos de tu ausencia
Mujer de mi mala suerte
En el preludio de mi mala muerte
yo sigo

persevero
te espero
te paso lista y enumero ...
dibujo en las paredes
tu rostro …
te busco en todas
y no hay modo
porque no te falta nada para serlo todo ...

Existe un lugar donde existo
morada donde no moro
habitación que no habito
donde no soy
donde no vivo
lugar en el que
a fuerza de convocar la corriente
de la memoria
naufrago en el río del olvido.
Recordarán que en la escuela (los que fuimos, no los que “chabelearon” el diploma de 6o grado), leíamos aquello de que …
“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.” Platero y yo. J.R.J.

Yo te di, o al menos intenté darte, todo de mi ... tu me diste nada.