Esto es para ti, mi siempre sol atrapado en el pasado
Tu el que me perdías en la realidad,
Tu mi refugio de deseos seguros y constantes ....
No te imaginas cuanto te busco en mis sueños,
Cuánto te llaman mis ganas, desde siempre, porque
Siempre vienes como mi refugio seguro de deseos,
Eres y serás, donde me perdí y encontré un día …
Y
Es que a fuerza de placer siempre me desnudaste el alma
Sin necesitar tanto
estremeciste mi ser haciéndome perder el control,
y rendidos el uno por el otro , solo quedaba el deseo,
uno mas pendiente para la próxima …
Refugio perfecto , intocable y silencioso mi sol.
Llenas de vida cada rincón al recordarte,
Con cada beso, me conectabas a la vida,
Y de pronto la nostalgia de mi piel,
Te busca en los sueños del pasado,
Donde tu boca y la mía se perdían,
a la hora del placer en una realidad interminable
Tu mi sol …mi refugio perfecto de deseos
Solo espero un día
Que haya un eclipse donde tú y yo coincidamos
Una vez más ,
Para explicarte a golpe de beso y entrega
Y con cada caricia apretada a ti,
Que tengo ganas de ti,
Como antes…como siempre ….
Eterno sol, de ojos claros
No me olvides por favor,
Y búscame en algún sueño
De esos perdidos donde te den
Un par de deseos que lleven mi nombre.
Y terminen en ganas mutuas,
Porque sigues y seguirás siendo,
Tu mi Refugio seguro de deseos.

Cuatro siglos atrás la pluma de Cervantes nos describía al “Caballero de la triste figura” un quijote obsesionado por novelas de caballería que se dirigía a su amada, en tierras de La Mancha de la siguiente manera: "Soberana y alta señora... amada enemiga mía...".
Llenaba un formato para una solicitud en un banco local, le pareció una eternidad terminarlo, la llenó con su puño y letra, cuando se la entregó a la ejecutiva que lo estaba atendiendo ésta la observó y le dijo:
Sebastián Cuchuflito, salvadoreño, de 51 años, trabajador, bien casado y con dos hijos, fue atropellado un viernes a las 14 34 e las inmediaciones del Parque Infantil, cuando trataba de cruzarse la Juan Pablo II.